Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 2 de junio de 2012

Santísima Trinidad (2)

El domingo pasado se celebró la fiesta de Pentecostés, que concluyó el tiempo pascual. El lunes comenzó el Tiempo Ordinario, que se extiende por todo lo que queda del presente año litúrgico, hasta que empiece uno nuevo el próximo Adviento. Como decíamos ayer, la Iglesia celebra en estos días tres solemnidades que aún tienen que ver con la Pascua y que son sus últimas manifestaciones: la Santísima Trinidad, el Corpus Christi y el Sagrado Corazón de Jesús. 

El monje irlandés Alcuino († 804) es el primero que compuso un formulario de Misa votiva en honor de la Trinidad, que tuvo gran suceso en su época. Por su parte, el obispo Esteban de Lieja († 920) compuso el Oficio Divino. Los Papas del momento rechazaron una fiesta en honor de la Santísima Trinidad, porque decían que todos los domingos son la fiesta de la Trinidad. A pesar de su oposición, la fiesta terminó imponiéndose como conclusión de la antigua octava de Pentecostés. Finalmente, Juan XXII la aprobó para la Iglesia universal en 1334. Las actuales lecturas de la Misa presentan la progresiva revelación del misterio de Dios en la historia y las oraciones suponen una confesión orante de la gloriosa Trinidad. De gran belleza es el prefacio, que dice: «Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, que con tu único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola Persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna Divinidad, adoramos tres Personas distintas de única naturaleza e iguales en su dignidad».

Pueden parecer palabras complicadas y, a veces, lo único que pensamos de la Santísima Trinidad es que es un misterio incomprensible. Sin embargo, la revelación de Dios Trinidad es la mejor noticia para el ser humano, ya que nos dice que Dios no es un ser solitario, sino que es familia, comunión de personas desde toda la eternidad: El Padre ama al Hijo y el Hijo ama al Padre. El Espíritu Santo es el amor del Padre hacia el Hijo y del Hijo hacia el Padre. Por eso Dios creó a los seres humanos, para admitirlos a la comunión de amor con Él. Por eso el Padre envió a su Hijo al mundo y el Hijo envió al Espíritu desde el Padre, para que podamos vivir la vida de Dios. Ahora recibimos ese amor de una manera limitada, pero Dios ensanchará nuestro corazón, para que podamos recibir su amor sin medida y para que podamos amarle sin medida. ¿Nos damos cuenta de lo que esto significa? ¿Aún no tenemos prisa de que esto suceda ya en nuestras vidas?

El amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

3 comentarios:

  1. Padre y amigo Eduardo
    El Señor te bendiga

    Y todos podemos experimentar el gran amor que El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tiene por nosotros y en nosotros, por esa razón, es nuestra mejor oración diaria, hecha con la Señal de la Cruz en nosotros para comenzar toda nuestros momentos de fe, al comenzar a orar, a participar en la Eucaristía y cada vez que recibimos una bendición.

    Con este planteamiento, quiero expresar que se comprende buenamente en qué consiste la experiencia trinitaria, que es la auténtica experiencia de Dios. Es la experiencia de la certeza y la confianza total en Dios como Padre. Es la experiencia del seguimiento de Jesús como Hijo. Y es la experiencia del amor sin límites y de la libertad total frente a los poderes e instituciones de este mundo. He ahí la auténtica experiencia de Dios. Porque es la experiencia de lo que Dios es en sí mismo.

    La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. (2 Corintios (SBJ) 13,13).

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  2. Gracias, Pedro, tus comentarios son siempre profundos y gracias por tus páginas, especialmente por caminando con Jesús y por la hoja de la misa diaria.

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  3. ¡¡¡ AMÉN ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ¡¡¡ BENDITÍSIMOS DÍAS ... !!!!!!!!!!!!!!!


    ¡¡¡ Y GRACIAS ETERNAS INFINITAS , PADRE , POR

    EL CAUDAL DE LUZ DIVINA ...!!!!!!!!!!!!

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