Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 12 de enero de 2018

Aunque es de noche


Ayer, un amable lector me escribió un mensaje del que selecciono unas líneas: «El tiempo ordinario es muy importante. Lo digo por el post que colgó ayer. A veces parece que solo se le recuerda en los momentos mas espectaculares.... pero luego está el día día. Lo monótono, donde el fuego del amor puede enfriarse y corremos el riesgo de sufrir una amnesia cristiana. ¿Cómo ver a Cristo en todos los momentos, en lo ordinario y lo extraordinario?»

Les recuerdo lo que enseña mi padre y maestro, san Juan de la Cruz sobre este argumento. Él insiste en que vivimos de fe «en la noche». Ahí tenemos que descubrir la presencia de Dios: en lo ordinario, en lo monótono, incluso en lo aburrido: «¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche! Aquesta eterna fuente está escondida, ¡qué bien sé yo do tiene su manida!, aunque es de noche...»

Nos gustaría tenerlo todo claro, pero la fe nos exige fiarnos de Dios, incluso en medio de la noche, sabiendo que «él está cerca de los que lo invocan» (Sal 145,18), tanto cuando lo sentimos como cuando no.

Los llamados «relatos de la infancia» del Señor en el evangelio de Lucas concluyen así: «Ellos no comprendieron la respuesta que les dio... Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón» (Lc 2,50-51).

Aquí no se trata de tenerlo todo muy claro, de comprenderlo perfectamente, sino de conservar en el corazón el misterio de Jesucristo, nuestro Señor, que camina a nuestro lado, a veces lo perdemos (como María y José cuando él tenía doce años), lo buscamos y lo volvemos a encontrar (en el templo o en otro lugar), rompe nuestros esquemas y nos desconcierta.

Si somos capaces de hacer silencio, de meditar, de conservar las cosas en el corazón... se irá haciendo la luz en medio de la oscuridad, se abrirán nuestros ojos y descubriremos que él caminaba a nuestro lado siempre, aunque no éramos capaces de reconocerle (como les sucedió a los discípulos de Emaús).

Aquí enlazo con otras entradas para profundizar en este argumento:

La fe en san Juan de la Cruz.

San Juan de la Cruz: La Fonte.

Comentario a "La Fonte" de san Juan de la Cruz.

4 comentarios:

  1. P.Eduardo ¿podría decirme el significado del cuadro que encabeza la entrada del martes, 9 de enero de 2018?
    Me ha impresionado mucho, pero no alcanzo a comprenderlo.

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    1. Es un montaje del artista rumano Caras Ionut. Me gustó como símbolo del tiempo ordinario: una escalera apoyada en una casa en ruinas, pero que sube hasta el cielo. Pensé que la casa en ruinas en imagen de nuestro mundo herido, en el que Dios desciende hasta nosotros de una manera misteriosa y nos ofrece un camino para elevarnos hasta él.

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    2. Me alegro mucho de que me haya respondido. El cuadro se lo he enviado a algunas amigas y a todas les ha gustado mucho. Cada uno hemos dado nuestra interpretación, pero siempre de abajo hacia arriba. Es el problema que tenemos muchas personas y,aunque lo hemos oído infinidad de veces, siempre pensamos que, de un modo u otro, tenemos que alcanzar el cielo nosotros. Sin embargo es Él el que un día vendrá a recogerme y a llevarme a mi casa para siempre.
      Que Dios lo bendiga por tanto como aprendo de usted.

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  2. "Los momentos de mi vida, en que respiro por costumbre y al creer que lo merezco Tu amor me abraza y me confunde' DEME

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