Cada 20 de julio la familia carmelitana celebra con especial solemnidad la fiesta del profeta Elías, que vivió abrasado por el celo de la gloria del Señor y cuya experiencia espiritual inspiró a los ermitaños cristianos que se establecieron desde antiguo en las laderas del Monte Carmelo.
Ellos quisieron vivir «en obsequio de Jesucristo», siguiendo el ejemplo del profeta contemplativo que buscó el rostro de Dios en el silencio, defendió la fidelidad a la alianza y descubrió la presencia divina no en el estruendo del huracán ni en el temblor de la tierra, sino en el susurro de una brisa suave.
Por esta razón, la imagen de Elías ocupa un lugar destacado en las iglesias carmelitanas. Con frecuencia aparece vestido con el hábito marrón y la capa blanca de la Orden, no porque fuera históricamente carmelita, sino para expresar que los frailes lo reconocen como su padre espiritual y modelo de vida contemplativa y apostólica.
Por esta razón, la imagen de Elías ocupa un lugar destacado en las iglesias carmelitanas. Con frecuencia aparece vestido con el hábito marrón y la capa blanca de la Orden, no porque fuera históricamente carmelita, sino para expresar que los frailes lo reconocen como su padre espiritual y modelo de vida contemplativa y apostólica.
En otras ocasiones se le representa alimentado por el ángel en el desierto, arrebatado al cielo en el carro de fuego o contemplando la pequeña nube que se eleva sobre el mar, signo que la tradición cristiana y carmelitana interpretó como figura profética de la Virgen María, la humilde doncella de la que nacería el Salvador.
La colección que aquí recojo reúne algunas representaciones pictóricas y escultóricas del profeta, conservadas en distintos países. Cada una refleja una faceta de su personalidad y de la profunda veneración que el Carmelo ha profesado siempre a quien considera su inspirador y maestro. (La de arriba la he generado con IA).
La colección que aquí recojo reúne algunas representaciones pictóricas y escultóricas del profeta, conservadas en distintos países. Cada una refleja una faceta de su personalidad y de la profunda veneración que el Carmelo ha profesado siempre a quien considera su inspirador y maestro. (La de arriba la he generado con IA).
Que la contemplación de estas obras nos ayude a redescubrir la actualidad del mensaje de Elías: vivir en la presencia de Dios, escuchar su voz en el silencio y dejarnos consumir por el fuego de su amor.
Elías y la nubecilla que prefigura a la Virgen María. Lienzo pintado por Luis Juárez (1585 - 1639) para la iglesia de los carmelitas de Morelia (México).
Escultura del profeta Elías en un retablo de la iglesia construida sobre la casa natal de santa Teresa de Jesús en Ávila.
San Elías en el carro de fuego y san Eliseo a sus pies. Cuadro pintado por Juan Salguero en 1646. Se conserva en el museo nacional del virreinato, Tepotzotlán (México).
Pintura de Francisco Antolínez y Sarabia (1644 - 1700). Se conserva en la real academia de bellas artes de san Fernando (Madrid).
Tabla de Andrea di Bonaiuto (siglo XIV), que forma parte de un retablo de la iglesia de santa María del Carmen de Florencia (Italia).
Obra anónima del siglo XVII, que se conserva en el museo nacional del virreinato, Tepotzotlán (México).
Obra de Valdés Leal pintada en 1658 para el convento de los carmelitas descalzos de Córdoba, donde se conserva.
Profetas Elías y Eliseo, Martín de Cervera (fallecido en 1621). Se conserva en el museo Carmus de Alba de Tormes (Salamanca, España).
El profeta Elías en el desierto confortado por un ángel, pintado por Felipe Gil de Mena (1603 - 1673). Se conserva en el museo nacional de escultura (Valladolid).
Escultura realizada por Juan Alonso Villabrille y Ron (1663 - 1732). Se conserva en la galería nacional de Irlanda.
Iglesia del Carmen de Lecce (Italia).
El profeta Elías y el ángel, de Juan Antonio de Frías y Escalante (1633 - 1669). Se conserva en el museo del Prado (Madrid).
Escultura de Blas Moner (siglo XVIII). Iglesia del Santo Ángel de Sevilla.
Escultura del siglo XVIII. Iglesia de san José de Madrid (la iglesia del antiguo convento de san Hermenegildo de los carmelitas descalzos, la antigua casa general de la congregación española).
Escultura castellana del siglo XVII. Se conserva en el museo nacional de escultura (Valladolid).
Icono bizantino que representa al profeta Elías llevado al cielo en un carro de fuego. A sus pies, el río Jordán. A la izquierda, el profeta Eliseo.
Icono oriental de Elías en el torrente Carit, donde un cuervo le llevaba un pan cada día.
Escultura en mármol del profeta Elías en el santuario del "Mu-Hra-Kha", en el Monte Carmelo (Israel).
En 1727 se colocó en el interior de la basílica Vaticana esta gran imagen del profeta Elías esculpida por Agostino Cornacchini. A sus pies, se lee la siguiente inscripción, redactada personalmente por el papa Benedicto XIII y conservada hasta el presente: "Universus Ordo Carmelitarum fundatori suo sancto Eliae prophetae erexit". Es decir: «Toda la Orden carmelitana [calzados y descalzos] erigió [este monumento] a su fundador, el profeta san Elías».



















El profeta Eliseo recibiendo la capa que le arroja Elías, me encanta. Pero el ícono donde el cuervo le lleva pan es de una ternura que conmueve.
ResponderEliminarGracias fray Eduardo!