Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 5 de abril de 2024

¿Qué es la misericordia?


La palabra «misericordia» viene del latín «miserum cor», que significa ‘corazón compasivo’. 

San Agustín dice que la misericordia es «cierta compasión nacida en nuestro corazón ante la miseria ajena, que nos impulsa a socorrerla, si podemos». 

La teología posterior la definió como «una virtud que nos mueve a compadecernos de las miserias y desgracias del prójimo, considerándolas en cierto modo como propias, en cuanto que contristan a nuestro hermano y, además, en cuanto que podemos vernos nosotros mismos en semejante estado».

Podemos identificar la misericordia con un sentimiento de pena ante el mal ajeno (cierta compasión natural), que nos mueve a hacer algo por el hermano que sufre. En este sentido, muchas personas que no son cristianas pueden darnos grandes ejemplos de misericordia y de ayuda concreta a sus semejantes. 

Cuando ese sentimiento es regulado por la fe y la caridad, se convierte en una verdadera virtud sobrenatural, que nos pide ocuparnos del otro también cuando no sentimos simpatía por él e incluso cuando sentimos repugnancia natural o somos conscientes de que no merece nuestra ayuda. 

El ser humano está sometido a muchas miserias y calamidades, tanto en el orden físico, como en el intelectual y en el moral, por lo que las «obras de misericordia» pueden ser innumerables, tantas como las necesidades a las que buscan dar respuesta. 

En ese sentido, no se puede precisar cuántas ni cuáles son las obras de misericordia, ya que todo lo que se hace en favor del prójimo puede ser considerado como tal. 

Sin embargo, la tradición cristiana señala catorce obras de misericordia por encima de todas las demás, de las que siete son de orden corporal y siete de orden espiritual. Son las siguientes:

a) De orden corporal: 1. Visitar a los enfermos. 2. Dar de comer al hambriento. 3. Dar de beber al sediento. 4. Vestir al desnudo. 5. Dar posada al peregrino. 6. Redimir al cautivo. 7. Enterrar a los muertos.

b) De orden espiritual: 1. Enseñar al que no sabe. 2. Dar buen consejo al que lo necesita. 3. Corregir al que yerra. 4. Perdonar las injurias. 5. Consolar al triste. 6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo. 7. Rogar a Dios por los vivos y los difuntos.

La palabra «compasión» también procede del latín, de «patire cum», en el sentido de compartir los sufrimientos de los otros, de ponerse en su lugar para sentir lo que ellos sienten. Esto exige salir de uno mismo, del propio punto de vista, para comprender lo que el otro está viviendo. 

Tomado de mi libro de mi libro «Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre», ISBN: 978-84-8353-752-2, editorial Monte Carmelo, Burgos 2016, páginas 17-18.

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