Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 23 de julio de 2018

Un Pastorcico solo está penado...

San Juan de la Cruz canta el misterio de la redención en su poema "el Pastorcico", que aquí les presento en la versión musical de Francisco Ibáñez Gorostidi.




Fr. Luis de León, hablando de Jesús Buen Pastor, comenta: "Los poetas siempre que quisieron decir algunos accidentes de amor, los pusieron en los pastores… y el libro de los Cantares tomó dos personas de pastores para por sus figuras de ellos y por su boca hacer representación del increíble amor que nos tiene Dios".

De eso habla el poema de fray Juan: del amor que Cristo nos tiene, de "los accidentes del amor".

He copiado la letra del poema y lo he explicado en esta entrada:

El Pastorcico de san Juan de la Cruz. En esta poesía, Jesucristo es presentado como un gran rey, que se enamora de una pequeña pastora (tú, yo, cada ser humano). Por amor a ella, deja su patria, sus riquezas, sus seguridades, y se hace Él mismo un pobre pastor, como ella, para enamorarla. Pero, a pesar de que ella le ha manifestado su amor y Él la ha desposado, la pastora no termina de ser fiel. Al pastor no le importan las penas que le causa el amor: la pobreza, las incomodidades, los sufrimientos o la misma muerte. Sus verdaderos sufrimientos son provocados por el rechazo de aquella que tanto ama. Sin dejar de pensar en ella, se deja morir de amor. Por eso extiende sus brazos en el árbol de la Cruz, entregando voluntariamente su vida por su amada.

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