Las apariciones de Jesús Resucitado que la liturgia proclama en el tiempo pascual tienen siempre un rasgo común: Jesús no solo se muestra vivo, sino que abre la inteligencia de los discípulos para comprender las Sagradas Escrituras. El encuentro con él no es únicamente CONSOLADOR; es también REVELADOR. La luz de la Pascua permite releer toda la historia de la salvación y entenderla con una luz nueva.
Los discípulos habían escuchado muchas veces las palabras de la Escritura, pero solo después de la resurrección empiezan a comprenderlas plenamente. Lo que antes parecía oscuro adquiere una coherencia nueva. El Crucificado es ahora reconocido como el cumplimiento del designio de Dios. La Pascua se convierte en la clave hermenéutica de toda la Biblia: las promesas de Dios, la ley y los profetas encuentran en Cristo su sentido último.
La liturgia no es solo memoria de hechos pasados, sino actualización sacramental del misterio de Cristo. En ella, el Señor resucitado continúa hablando a su Iglesia. Cuando se proclaman las Escrituras en la asamblea litúrgica, no escuchamos simplemente un texto antiguo: es el mismo Cristo quien interpreta la historia y nos introduce en su misterio pascual.
El Resucitado abre el corazón del creyente para que la Palabra deje de ser letra exterior y se convierta en vida. La Escritura se vuelve entonces una palabra viva que ilumina la existencia concreta del cristiano.
Por eso, la Iglesia ha visto siempre una profunda unidad entre la mesa de la Palabra y la mesa de la Eucaristía. El Señor «nos explica las Escrituras y parte para nosotros el Pan». La inteligencia se ilumina y el corazón arde. La fe deja de ser un conocimiento abstracto para convertirse en experiencia de encuentro.
También nosotros participamos de este mismo camino. Cada vez que escuchamos la Palabra de Dios en la liturgia y acogemos el don eucarístico, el Resucitado nos introduce más profundamente en el misterio de su vida. Y entonces comprendemos que las Escrituras no hablan solo de un pasado lejano: hablan de Cristo vivo, que hoy sigue caminando con su Iglesia y abriendo nuestro entendimiento para reconocerlo.

Apreciada liturgia que le da realce a los Hechos de los apóstoles en las Escrituras para hacerla una vivencia personal en la misa.
ResponderEliminarGuapa iglesia católica tenemos lo digo de corazón.