Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 9 de diciembre de 2012

Janucá o fiesta de las luces


Para los judíos, hoy es el primer día de Janucá. Para una explicación detallada de la historia y del sentido de la fiesta se puede pinchar aquí. En el video pueden escuchar una familia judía cantando la bendición del día primero de Janucá (con la transcripción en hebreo y en español del canto) y pueden ver como cada uno de los miembros enciende la primera vela de su candelabro. En los días siguientes se irán añadiendo las demás velas, hasta ocho.



En nuestros días, Janucá es el símbolo de la constante lucha del pueblo judío por mantener su fe y su manera de vivir. También celebra la creación del estado de Israel y sus continuas victorias militares contra los vecinos musulmanes, con la esperanza de que pronto venga el Mesías a establecer la paz definitiva para su pueblo. Pero profundicemos un poco en su significado:

Los libros de los Macabeos cuentan cómo el rey Antíoco Epífanes impuso la lengua, la religión y las tradiciones griegas en todo su imperio, prohibiendo las costumbres locales. Los miembros de una familia piadosa (los Macabeos) iniciaron una sublevación contra los invasores seléucidas en el 168 a.C. Después de tres años de guerra consiguieron una cierta independencia para Israel, que se prolongó durante unos cien años, hasta la invasión romana.

El 25 del mes hebreo de Kislev del año 165 a.C. se volvió a consagrar el templo de Jerusalén y se encendió nuevamente la menorá, el candelabro de siete brazos que ardía de día y de noche en el Templo. A pesar de que buscaron aceite en toda la ciudad, no pudieron encontrar más que una pequeña jarra de aceite, en cantidad suficiente para encender el candelabro durante un solo día. Sin embargo, aquel aceite fue suficiente para mantenerlo encendido durante ocho.

Desde entonces, los judíos celebran cada año el levantamiento de sus antepasados contra sus opresores, la victoria sobre los enemigos y la posterior dedicación del templo, con referencia explícita al milagro del aceite y de la menorá. Entre las oraciones del día, recitan: "Los poderosos se han rendido ante los débiles, y pocos doblegaron a una multitud" (Masarta guiborim biad jalashim, verabím beiad meatim).

La ley judía prohíbe la producción de objetos o instrumentos que imiten los objetos e instrumentos consagrados que solo se podían usar en el Templo. Por eso el candelabro que se usa en las casas no es la menorá de siete brazos, sino que tiene ocho, más uno algo distinto, del que se toma la luz cada día, por lo que la januquiá (ese candelabro para uso en las casas y lugares públicos) es de nueve brazos. Con el tiempo la fiesta de Janucá se transformó en una fiesta de la luz, en la que se enciende una vela el primer día y cada día se agrega una vela más, mientras rezan: "Estas velas son sacras y no nos está otorgado el privilegio de hacer uso de ellas, sino tan solo verlas para poder expresar nuestro agradecimiento a Tu Nombre, por Tus milagros y por Tu socorro" (Hanerot halalu kodesh hem, ve’ ein lanu reshut...).

2 comentarios:

  1. Muy bonito es mirar a una familia en unidad y armonía cantar por amor,se me bino a la mente Edith Eistein no se si lo escribi bien,pero me imagino como sufrió por dejar sus creencias judías y convertirse a la verdad de Jesucristo y que hermosa sería su reconpensa...Maggy.

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