Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los Santos Inocentes

El cuadro representa el llanto de Raquel, la esposa de Jacob, que murió al dar a luz a su hijo Benjamín, y cuya tumba se conserva en Belén. Su padecimiento es evocado por el profeta Jeremías (31,15) para explicar el dolor de Jerusalén cuando sus habitantes fueron llevados al destierro. San Mateo lo aplica al sufrimiento de las madres que perdieron a sus hijos por la violencia de los soldados del rey: «Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento; es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen» (Mt 2,18).

La celebración de una memoria del martirio de los Niños de Belén, por orden del rey Herodes, está testimoniada por primera vez en el calendario de Cartago, del año 505, aunque ya muchos padres lo habían exaltado. Al recordar la degollación de los Inocentes, la Iglesia pone su mirada en Cristo, que se ha hecho voluntariamente débil, y toma la firme decisión de ayudar siempre a los desvalidos. En esta fiesta, la Iglesia invita, especialmente, a defender el derecho a la vida de los no nacidos.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) recuerda que «la estrella de Belén es, incluso hoy, una estrella en la noche oscura. Esteban, el protomártir, el primero que siguió al Señor en el martirio, y los niños inocentes, los bebés de Belén y de Judá, brutalmente degollados en las manos de los crueles verdugos, forman el séquito del Niño en el pesebre».

Los ángeles anunciaron la paz a los hombres y el Príncipe de la paz la entrega a los que creen. Pero no todos lo aceptan. Por el contrario, desde el principio, muchos lo rechazaron y persiguieron. La crueldad de Herodes es imagen de todas las violencias realizadas contra personas inocentes.

Tanto al tirano le place 

hacer de su orgullo ley,
que por deshacer a un Rey
un millar de reyes hace.

Hace reyes de excelencia
con cabezas coronadas,
pues son coronas logradas
el martirio y la inocencia.

Con los niños desvalidos
hace de su fuerza alarde
y, como es sólo un cobarde,
no espera a verlos crecidos.

Por matar a un enemigo
siembra de sangre Belén, 

y en Belén, casa del trigo, 
no muere un Rey, nacen cien.

Y así su cólera loca
no puede implantar su ley,
pues quiere matar a un Rey
y corona a cuantas toca.

La furia del mal así
no puede vencer jamás,
pues, cuando me hiere a mí,
estás tú, Señor, detrás.

Estás para convertir
en corona cada muerte,
para decirnos que el fuerte
es el que sabe morir. Amén.

Celebremos la gloria de Cristo, que, sin escuadrones de hombres armados, sino sólo con una blanca milicia de niños, venció al tirano, y aclamemos: — Te ensalza, Señor, el blanco ejército de los mártires.

Cristo, de quien los Inocentes, no de palabra, sino con su sangre, dieron testimonio, — concédenos confesarte, de palabra y de obra, ante los hombres.

Tú que hiciste dignos del laurel de la victoria a los que aún no estaban preparados para la lucha — no nos dejes caer a los que hemos recibido tanta ayuda para vencer.

Tú que lavaste con tu sangre los vestidos de los Inocentes, — líbranos de todo pecado.
Tú que has colocado a los niños los primeros en el reino de los cielos, — no nos excluyas del banquete eterno.

Tú que en la infancia sufriste persecución y destierro, — guarda a los niños que hoy sufren por el hambre, la guerra o la injusticia de los mayores.


Los mártires Inocentes proclaman tu gloria en este día, Señor, no de palabra, sino con su muerte; concédenos, por su intercesión, testimoniar con nuestra vida la fe que confesamos de palabra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

3 comentarios:

  1. Está claro que la vida del hombre,como la de Xto,
    está íntimamente ligada a la cruz.No valen escusas
    ni subterfugios.Como dice Krishnamurti,"las cosas
    son como son" lo sepa o no lo sepa.Señor dame luz y fortaleza para asumir plenamente que la vida fácil nunca es el Camino.Os pido oraciones.
    Gracias. Betania

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  2. Una buena explicación para un hecho que se desvirtúa hoy en día.

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  3. padre Eduardo:
    Que la Navidad sea perpetua para ustd y todos los hijos del Padre Dios. Lindas palabras. No he leído de Edith Stein, que me la recomendaron hace un tiempo, pero vi una pelicula y quedé impresionada y unida a ella, por su fidelidad aún ante los sufrimientos. Otra vida sacrificada por amor al Inocente y puro al Divino Niño. Abrazos fraternos, me querido padre.

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