Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 30 de diciembre de 2012

La Sagrada Familia

Esta fiesta tiene sentido en el contexto de Navidad, a pesar de que no se introdujo en la liturgia hasta 1893, por mandato de León XIII, y ha sido cambiada de fecha en varias ocasiones. Posee lecturas propias en cada ciclo, con referencias a la infancia de Jesús en el seno de la Sagrada Familia, propuesta como «maravilloso ejemplo» para los fieles, que están llamados a imitar su vida. También las lecturas de la liturgia de las horas insisten en la ejemplaridad de la Sagrada Familia de Nazaret. Especialmente la alocución del Papa Pablo VI, que la propone como modelo de silencio, de comunión en el amor y de sencilla laboriosidad. Coincidiendo con esta fiesta, en muchos lugares se tienen celebraciones especiales en defensa de la familia y de la vida.

Mirad qué aposentadores
tuvo la divina cámara:
verdín por tapicerías
y por cortinajes zarzas. 

Pobre, desnudo, sin fuego,
quien de fuegos nos abasta,
está aquí el Niño. Un pesebre
de humildes bestias por cama. 

Ved, puro Amor, que sois fuego
y estáis sobre un haz de pajas.
La Virgen, llanto en los ojos:
a incendio tal, tales aguas. 

José, que goza y que gime
agridulces de naranja,
riéndose ya ha quedado
dormido bajo su capa. 

Adoremos a Cristo, Hijo del Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana, y supliquémosle, diciendo: — Señor Jesús, tú que quisiste ser obediente, santifícanos.

Oh Jesús, Palabra eterna del Padre, que quisiste vivir bajo la autoridad de María y de José, — enséñanos a vivir en la humildad y en la obediencia.

Maestro de los hombres, que quisiste que María, tu madre, conservara en su corazón tus palabras y tus acciones, — enséñanos a escuchar con corazón puro y bueno las palabras de tu boca.

Oh Cristo, tú que creaste el universo y quisiste ser llamado hijo del carpintero, — enséñanos a trabajar, con empeño y a conciencia, en nuestras propias tareas.

Oh Jesús, que en el seno de tu familia de Nazaret creciste en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres, — concédenos crecer siempre en ti, que eres nuestra cabeza.

Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

3 comentarios:

  1. ¡Qué poema más lindo!¿De quién es?.Gracias.Betania

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    1. Es del poeta sevillano Rafael Laffón y lo recoge la liturgia de las horas de hoy.

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  2. Gracias,padre Eduardo. Al rezar laudes he visto que era el himno y me
    ha gustado saber que es de un sevillano.Siento haberle dado el trabajo
    de contestar,con tanto como tiene.Casi era una pregunta retórica pero
    me he encontrado su respuesta,cuando iba a escribir que lo había rezado en laudes. Nunca deja de sorprenderme.¡Qué Dios le bendiga! Bet

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