Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 14 de junio de 2026

ID Y ENSEÑAD. Canto "Sois la semilla que ha de crecer"


Las palabras de este canto recogen una de las convicciones más hermosas del Evangelio: Dios cuenta con nosotros para llevar su amor al mundo. Cuando Jesús llamó a los doce y envió después a los setenta y dos discípulos, no buscó personas perfectas ni extraordinarias. Llamó a hombres y mujeres sencillos, con sus limitaciones y fragilidades, pero dispuestos a confiar en él.

Lo mismo sucede hoy. El Señor sigue llamando y enviando. Cada bautizado recibe una misión. No todos estamos llamados a recorrer países lejanos ni a predicar ante grandes multitudes, pero todos podemos ser testigos del Evangelio allí donde vivimos: en la familia, en el trabajo, en la comunidad, entre los amigos y vecinos. A veces basta una palabra de aliento, un gesto de servicio, una sonrisa ofrecida a quien sufre o una vida vivida con coherencia y esperanza.

La canción utiliza imágenes llenas de fuerza: semilla, estrella, levadura, sal, antorcha, espiga, llama. Son realidades pequeñas y humildes, pero capaces de transformar cuanto tocan. Así actúa Dios. Su Reino crece silenciosamente en el corazón de las personas y se extiende por medio de quienes se dejan conducir por su gracia.

Al cantar «Id, amigos, por el mundo», escuchamos una invitación dirigida personalmente a cada uno de nosotros. No caminamos solos. Cristo resucitado nos envía y nos asegura: «Con vosotros estoy». Esa promesa sostiene nuestra esperanza y nos da la fuerza necesaria para ser, en medio del mundo, mensajeros de vida, de paz, de perdón y de amor.

De todas formas, no nos cansemos de pedir al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies, hombres y mujeres dispuestos a consagrar su vida al servicio del Evangelio en los diversos ministerios y vocaciones que la Iglesia necesita para continuar la misión que Jesucristo le ha confiado.

Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar,
sois levadura sois grano de sal,
antorcha que debe alumbrar.

Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar,
sois aguijón y caricia a la vez
testigos que voy a enviar.

Id amigos por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed amigos, los testigos
de mi resurrección;
id llevando mi presencia,
con vosotros estoy.


Sois una llama que ha de encender
resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.

Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.

Id amigos por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed amigos, los testigos
de mi resurrección;
id llevando mi presencia,
con vosotros estoy.

Sois  fuego y savia que vine a traer,
sois la ola que agita la mar,
la levadura pequeña de ayer
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar:
en vuestras obras que buscan el bien,
los hombres al Padre verán.

Id amigos por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed amigos, los testigos
de mi resurrección;
id llevando mi presencia,
con vosotros estoy.

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