Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 19 de junio de 2026

EL CARIÑO DE MI TIERRA POR LA TIERRA AMERICANA. Colombiana cantada por Calixto Sánchez


Cuando se publique esta entrada, estaré volando de regreso a España después de doce días intensos y hermosos en Costa Rica. Allí he tenido la alegría de impartir un curso sobre los poemas de san Juan de la Cruz en el ESTEPRE de los carmelitas descalzos, con sede en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en Los Yoses (San José), y de compartir también unos días de retiro con las monjas carmelitas descalzas del monasterio de Escazú, en el barrio Los Laureles.

Mientras el avión cruza el océano, mi corazón permanece unido a tantas personas que he conocido a lo largo de los años en diversos países de América. He tenido la gracia de visitar aquellas tierras en numerosas ocasiones para predicar, dar cursos y compartir la riqueza de nuestra fe y de la espiritualidad carmelitana. En cada viaje he recibido mucho más de lo que podía ofrecer: amistad, acogida, fe sencilla y esperanza. Por eso, doy gracias a Dios y le pido que haga llegar a todos ellos mi afecto y derrame sobre sus vidas abundantes bendiciones.

Con este sentimiento de gratitud quiero compartir una hermosa «colombiana», uno de los llamados cantes flamencos «de ida y vuelta». En ellos se encuentran y abrazan dos mundos: la tradición musical española y las músicas nacidas al otro lado del Atlántico. Como sucede con las habaneras, las milongas, las vidalitas o las rumbas flamencas, estas melodías son fruto de siglos de encuentros, viajes, nostalgias y esperanzas compartidas.

La letra expresa con sencillez una verdad profunda: las fronteras y las distancias no son capaces de borrar los lazos que unen a los pueblos cuando comparten una misma lengua, una historia entrelazada y, sobre todo, el afecto sincero. Es un canto a la amistad entre las dos orillas del océano, a la memoria agradecida y al deseo de seguir caminando juntos. 

Mientras la escuchamos, dejemos que también nosotros demos gracias por tantos vínculos de fraternidad que enriquecen nuestra vida y nos recuerdan que, aunque separados por mares y continentes, seguimos formando una misma familia humana.

La letra de la canción dice así:

El cariño de mi tierra por la tierra americana 
no lo borran las fronteras ni las distancias del agua, 
porque son muchas banderas pero unas mismas palabras.

Verdes ramas de olivares y rubias cañas de azúcar 
se van cruzando en el aire como orillas que se buscan 
pa’ que se abracen sus mares desde La Habana a Sanlúcar.

Ay, lejos de ti yo estoy suspirando;
ay, lejos de ti yo me estoy muriendo.
Colombiana de mi vida, tu ausencia me está matando.

La bandera de mi tierra es como el sol de un buen día.
Señores, soy andaluz, yo he nacido en Andalucía, 
que es la tierra de este mundo que tiene más alegría.

Ay, lejos de ti yo me estoy muriendo;
ay, lejos de ti yo estoy suspirando.
Colombiana de mi vida, tu ausencia me está matando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario