Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Actualidad del mensaje de santa Teresita


Pasado el vendaval del impacto inicial de la Historia de un alma, el magisterio espiritual de santa Teresita ha perdurado, superando el paso del tiempo, tal como demuestran las continuas ediciones de sus escritos y las numerosas publicaciones en torno a su doctrina que cada año se lanzan al mercado.

El magisterio pontificio y los documentos de la Iglesia la citan continuamente, especialmente para ilustrar la vocación universal a la santidad, la fecundidad de la vida contemplativa, el significado de la oración, la comunión de los Santos, la dimensión misionera de la vida cristiana... 

Baste recordar aquí su presencia en el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 127, 826, 956, 1011, 2011, 2558) y la gran devoción del papa Francisco, que habla de ella siempre que tiene ocasión.

Al acercarnos a un autor debemos tener en cuenta su contexto y su lenguaje, su manera de decir las cosas, para comprender su mensaje y descubrir si ofrece alguna novedad. Si solo repite lo que dicen sus contemporáneos, podemos concluir que no nos aporta nada; pero si abre caminos nuevos, distintos a los de su ambiente, debemos estudiarlos con detenimiento, pasando por alto los elementos menos novedosos. 

En el caso de Teresita no hay que pararse demasiado en las ideas comunes de su época, que a veces ella hace suyas de manera inconsciente, sino en las intuiciones novedosas que descubre al leer y orar la Biblia, que son su verdadera aportación a la historia de la espiritualidad.

Teresita ha dejado su huella en muchos sectores del pensamiento cristiano: la imagen de Dios como amor misericordioso, «más tierno que una madre», la aceptación pacífica de los propios límites y capacidades, la reconciliación con la propia historia, la conciencia de la vocación universal a la santidad, el valor de la oración contemplativa, la certeza de la activa comunión de los Santos en el cuerpo místico de la Iglesia, la intuición de que en el cielo continúa la obra iniciada en la tierra, etc. 

También nos ha devuelto una imagen plenamente evangélica de María, con la sencillez de su vida de fe, sin necesidad de las exageraciones que en su tiempo tanto llamaban la atención y que a ella no convencían. 

Esas cosas estaban muy lejos de la mentalidad de los católicos del siglo XIX. Muchas de sus intuiciones han sido tan pacíficamente asumidas por la Iglesia que a veces olvidamos de dónde provienen.

En la carta apostólica La ciencia del amor divino, en la que Juan Pablo II explicaba los motivos que justifican «la actualidad de la doctrina de santa Teresa de Lisieux», así como «la influencia particular de su mensaje sobre los hombres y las mujeres de nuestro siglo», se subrayan tres circunstancias que intervienen para hacer significativa su designación como «doctora de la Iglesia universal, maestra para la Iglesia de nuestro tiempo»: el hecho de ser «una mujer, una contemplativa, una joven» (n. 11).

Una mujer: Con una aguda sensibilidad femenina asimiló el perenne mensaje del evangelio, transmitiéndonos sus experiencias e intuiciones en sus escritos. Subraya la esencialidad de la ternura de Dios y de su misericordia como núcleo de la enseñanza de Jesús. De ahí brota una confianza sin límites, que nos permite superar las dificultades, los fracasos y las propias limitaciones, en «el camino de la confianza y del amor». Su lenguaje es narrativo, experiencial, cargado de imágenes, cercano al de la Sagrada Escritura.

Una contemplativa: Desde su experiencia de consagración total a Cristo, nos recuerda la absoluta primacía del ser sobre el hacer. En la búsqueda de su lugar personal en el cuerpo místico de la Iglesia, descubrió que el amor es el motor que mantiene vivo el organismo y dinamiza sus actividades. En una sociedad caracterizada por el activismo y las prisas, Teresa nos recuerda que la contemplación amorosa es el fin más alto y sublime que puede desarrollar el ser humano y que solo con los ojos y el corazón de Cristo podemos comprender a los demás y trabajar en la construcción de la civilización del amor. Por delante de cualquier otra cosa, lo primero que ha de hacer el ser humano es acoger al Dios que llama a su puerta. Quien se siente amado puede amar, quien se sabe perdonado puede perdonar, quien hace experiencia de la paciencia y ternura de Dios puede manifestar paciencia y ternura a los otros...

Una joven: Teresa llegó a la madurez de la santidad en plena juventud, muriendo con solo veinticuatro años. Su mensaje es sencillo y sugestivo: Dios es amor, cada persona es amada por Dios personalmente, «como si no existiera nadie más que ella sobre la tierra», Dios espera ser acogido y amado por cada uno, nadie está excluido del camino del amor y de la santidad, ya que él no pide grandes obras, sino amorosa fidelidad a las obligaciones cotidianas y confianza, el amor que Dios nos tiene nos capacita para amar a los hermanos con generosidad, incluso cuando no somos correspondidos. Teresa exclama con gozo: «Nuestra religión es bella. En vez de estrechar nuestros corazones, los eleva y los hace capaz de amar con un amor casi infinito» (Cta. 166 a Celina).

Casi todas las personas de cierta edad han oído hablar de ella y de su «lluvia de rosas» (los favores que derrama desde el cielo). Su proclamación como Doctora de la Iglesia en 1997 fue un acontecimiento que se acompañó de muchas publicaciones, estudios y congresos en todos los idiomas. 

A pesar de todo, hoy es poco conocida por las nuevas generaciones, aunque su mensaje sigue siendo actual y necesario. Por eso voy a intentar exponer con sencillez sus principales intuiciones durante los próximos días (alternando con entradas dedicadas a otros temas).

2 comentarios:

  1. Querido P. Eduardo: durante este mes me estoy preparando como mejor entiendo para el acontecimiento del próximo día 30. Su revisión del curso de.este verano y estas entradas que va dedicando a Sta. Teresita soy consciente de que harán mucho bien a muchas personas pero, en concreto, yo las acojo además como un gesto de delicadeza para con mi familia que le agradezco con toda el alma y que el Señor le pagará con la delicadeza de su amor. Gracias y...! Feliz cumpleaños!, aunque sea un poco tarde. (Paqui A.)

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  2. Me alegro que aya escogido a santa Teresita como gia para ablarles a la juventud y amuchos que aun no la conocen ESTOY PENSANDO 'Que no sera ella la que ha escogido austed para que sea su voz Me alegro Ana Maria

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