Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 4 de junio de 2012

San Juan de la Cruz: La Fonte


Ayer celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad y el domingo próximo celebraremos –si Dios quiere– el Corpus Christi. En 1578, por estas fechas, san Juan de la Cruz estaba encarcelado en Toledo, sin posibilidad de celebrar la misa ni de comulgar. En este contexto compuso varias poesías.

Entre ellas un precioso poema trinitario y eucarístico, en el que afirma que en la oscuridad de la fe conoce bien dónde se encuentra la fuente de la vida (Dios mismo), que por amor a nosotros sale de sí mismo y nos crea para comunicarnos su vida. Mientras caminamos en la tierra, se queda con nosotros para no dejarnos solos, permanece escondido en el pan de la Eucaristía. Lo titula: «Cantar del alma que se huelga [=que se goza, que se alegra] de conocer a Dios por fe».


En internet pueden encontrar numerosas versiones del poema La Fonte con diversas músicas. Les propongo una preciosa interpretación del cantautor flamenco Enrique Morente, al que acompaña un coro búlgaro. Otra versión que no deberían dejar de escuchar la encuentran aquí

A continuación copio la poesía entera. Para quienes quieran profundizar en su significado, mañana explicaré con cierto detenimiento cada uno de sus versos.


Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche.

1. Aquella eterna fuente está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.

2. Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella tiene,
aunque es de noche.

3. Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.

4. Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

5. Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.

6. Sé ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
aunque es de noche.

7. El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.

8. El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

9. Bien sé que tres en sola una agua viva
residen, y una de otra se deriva,
aunque es de noche.

10. Aquesta eterna fuente está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.

11. Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras,
porque es de noche.

12. En esta noche oscura de la vida,
qué bien se yo por fe la fonte frida,
aunque es de noche.

13. Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.


Para entender el poema, debemos recordar numerosos pasajes del evangelio, en los que el «agua» tiene un significado simbólico. Jesús dice a Nicodemo que «hay que nacer del agua y del Espíritu» (Jn 3,5). 

A la samaritana le promete un «agua viva, que se convertirá en su interior en una corriente que salta hasta la vida eterna» (Jn 4,14). En cierta ocasión exclamó: «El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: de sus entrañas manarán ríos de agua viva» (Jn 7,37-38). 

Además, de su costado atravesado por la lanza del soldado, «salió sangre y agua» (Jn 19,34). Todos estos textos están en el trasfondo de este poema que habla del gozo que produce en el alma conocer dónde se encuentra la fuente del agua viva y beber de ella, aunque sea en un ambiente de oscuridad, de noche. 

Tampoco debemos olvidar que san Juan de la Cruz habla de una noche «amable más que la alborada», porque en ella se produce la unión entra la esposa (el alma) y su Amado (Cristo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario