Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 28 de noviembre de 2023

Encima de las corrientes ("Super flumina Babylonis"). Canta José Manuel Montesinos


José Manuel Montesinos canta este poema de san Juan de la Cruz, que es una recreación poética del salmo 137 [136], el que se usa como salmo responsorial en la misa del del domingo cuarto de Cuaresma (ciclo "b").

Encima de las corrientes / que en Babilonia hallaba,
allí me senté llorando, / allí la tierra regaba,
acordándome de ti, / ¡Oh Sión!, a quien amaba.
Era dulce tu memoria, / y con ella más lloraba.

Dejé los trajes de fiesta, / los de trabajo tomaba,
y colgué en los verdes sauces / la música que llevaba,
poniéndola en esperanza / de aquello que en ti esperaba.
Allí me hirió el amor, / y el corazón me sacaba.

Díjele que me matase, / pues de tal suerte llagaba;
yo me metía en su fuego, / sabiendo que me abrasaba,
disculpando al avecica / que en el fuego se acababa.
Estábame en mí muriendo, / y en ti solo respiraba.

En mí por ti me moría, / y por ti resucitaba,
que la memoria de ti / daba vida y la quitaba.
Gozábanse los extraños / entre quien cautivo estaba;
Miraba cómo no veían, / que el gozo los engañaba.

Preguntábanme cantares / de lo que en Sión cantaba:
"Canta de Sión un himno, / veamos cómo sonaba".
Decid, ¿cómo en tierra ajena / donde por Sión lloraba,
cantaré yo la alegría / que en Sión se me quedaba?

Echaríala en olvido / si en la ajena me gozaba.
Con mi paladar se junte / la lengua con que hablaba,
si de ti yo me olvidare, / en la tierra do moraba.
¡Sión, por los verdes ramos / que Babilonia me daba!

De mí se olvide mi diestra, / que es lo que en ti más amaba,
si de ti no me acordare, / en lo que más me gozaba,
y si yo tuviere fiesta / y sin ti la festejaba.
¡Oh hija de Babilonia, / mísera y desventurada!

Bienaventurado era / aquel en quien confiaba,
que te ha de dar el castigo / que de tu mano llevaba,
y juntará sus pequeños, / y a mí, porque en ti lloraba,
a la piedra, que era Cristo, / por el cual yo te dejaba.

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