Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 26 de septiembre de 2014

Hay un tiempo para cada cosa


La primera lectura de la misa de hoy, tomada del libro del Eclesiastés nos recuerda que "todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar..."

La verdadera sabiduría consiste en discernir lo que nos toca hacer en cada momento, para vivir con intensidad y en paz los acontecimientos de cada día.

San Juan de la Cruz dice que la verdadera espiritualidad consiste en "actuar como actuaría Cristo si tuviera mi edad, mi condición y se encontrara en las circunstancias en las que yo me encuentro".

Cada uno de nosotros se encuentra en unas circunstancias concretas y le toca vivir unas experiencias particulares. Sean las que sean (alegres o tristes), intentemos vivirlas con paz, sabiendo que hay un tiempo para cada cosa: "tiempo de reír y tiempo de llorar, tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar".

Vivamos cada momento unidos a Cristo, el único que no pasa porque siempre permanece fiel a su amor.

8 comentarios:

  1. Despues de varios meses sin ordenador, entro hoy en su blog y me encuentro esa lectura del Eclesiastés que tan buenos recuerdos me trae. Quiza no lo recuerde pero fue la que usted eligio para la misa de mi jubilación. Que Dios le bendiga siempre. Mary Paz

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  2. Cuando nos llega la noticia del fallecimiento de una persona, nos la comunican tan fríamente. Nunca, a no ser en una celebración religiosa, nos dan razón de la esperanza a la vida eterna a la que estamos todos llamados, gracias a la infinita misericordia de Dios que en la resurrección de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, nos abrió las puertas de la vida eterna; el mejor legado que Dios Padre nos podía hacer. Fijemos toda nuestra atención en Jesucristo; el "mira que te mira", que dicen los santos. José Mª Celdrán.

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  3. ¡Qué buenos toques de atención para vivir este día!
    Gracias,padre Eduardo.

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  4. “Dios ha dado a los hijos de la humanidad en qué ocuparse. Todo lo ha hecho bello, Dios nos ha concedido la libertad de dirigir las actividades humanas de acuerdo con nuestro propósito. Por consiguiente, si deseamos ser felices en la vida, debemos conocer cuál es el propósito de Dios y determinar qué quiere él que hagamos en este tiempo. Nuestro destino no está fijado, pero el propósito de Dios sí está predeterminado y es totalmente inamovible. Eso fue lo que indicó Dios a través del profeta Isaías cuando dijo: “Así resultará ser mi palabra [o propósito declarado] que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado”(Isaías 55:11).
    Javier y Conchita

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  5. Jesus Haz de mi lo que quieras TU sabes lo que te quiero y hasta donde llegan mis fuerzas pero con tu ayuda lo puedo todo Ana Maria

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  6. ¡ Que alegría me da leer esta lectura y su comentario ! ¿Qué hay de la verdadera sabiduría que consiste en discernir lo q nos toca hacer en cada momento? ¡ Esto es difícil ! pero confío en Dios...que El me la dé cuando la he de necesitar . ¡ Que cosas mas bellas dice San Juan de la Cruz de la espiritualidad !actuar como Cristo, que gran reto y que gran propósito. AL menos le Dejaré que obre en mi.. . Sabiendo que DIOS restaura lo pasado que cuando El hace es duradero,nada hay que añadir ni nada que quitar y que cada cosa tiene su tiempo. ¿Qué mayor alegría puedo tener en este momento ? ¡ solo Dios ! ....M.jose.

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  7. Discernir que gran palabra, es en lo que muchas veces me paro a meditar y siempre le pido ayuda al Señor, porque en mi hay un fondo de hacer mi voluntad. Ana del Valle

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  8. Me encanta este fragmento y me encanta el Eclesiastés: su filosofía, su forma de escribir, su concepción de la vida y de las cosas, su realismo o pesimismo, según quien lo considere. Qué bien me cae Cohélet.
    Y me parece todo un clásico; algunas de sus afirmaciones las encontraremos siglos después en los barrocos, en Schopenhauer, en Pío Baroja... Gran sabiduría.

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