Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 9 de noviembre de 2017

La escalera santa de Roma


Hoy es la fiesta de la dedicación de la catedral de Roma, la basílica "del Salvador y de los santos Juan Bautista y Juan Evangelista", conocida popularmente como "San Juan de Letrán".

Se considera la primera iglesia cristiana abierta al culto después del fin de las persecuciones en tiempos del Imperio romano. Por eso, en sus puertas se encuentra la siguiente inscripción: "Sacros(ancta) Lateran(ensis) Eccles(ia). Omnium Urbis et Orbis Ecclesiarum Mater et Caput". Es decir: "Santísima iglesia lateranense, madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad (de Roma) y del mundo". Fue consagrada tal día como hoy el año 324 de nuestra Era.

1700 años de historia han dejado restos artísticos de todas las épocas: claustro románico, frescos y artesonado renacentistas, naves reestructuradas en el siglo XVII, fachada del siglo XVIII, mosaicos, pinturas, esculturas...

Hasta el destierro de los papas en Aviñón, estos residían siempre allí. Al regresar a Roma, los edificios estaban tan deteriorados que se establecieron en el Vaticano, donde viven hasta el presente.

Frente a la basílica, se conservan distintos restos del antiguo palacio papal, entre los que destaca la llamada "escalera santa", la capilla del "sancta sanctorum" y los mosaicos del triclinium, el antiguo comedor.



Parece ser que los escalones de mármol fueron traídos desde Jerusalén, con el convencimiento de que eran los del palacio del Pretorio, donde Cristo fue juzgado por Poncio Pilato. Por eso están recubiertos de madera y la gente piadosa los sube de rodillas.



Para quienes no quieren subir arrodillados, hay otras escaleras a la derecha y a la izquierda, igualmente decoradas en sus paredes y bóvedas.


En la parte alta se encuentra el "sancta sanctorum", que era la primitiva capilla privada de los papas, donde se conservan importantes reliquias de distintas épocas.


Las pinturas medievales de la parte superior y de la bóveda del sancta sanctorum son espectaculares.


Alrededor del sancta sanctorum hay otras capillas, entre la que destaca la de san Lorenzo.


Los hermosos frescos de la bóveda son del siglo XVI.



Los mosaicos del triclinium (el antiguo comedor del palacio papal) fueron realizados para recibir a Carlo Magno en la navidad del año 800 de nuestra Era.

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