Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 8 de febrero de 2022

Santa Josefina Bakhita


Santa Josefina Bakhita nació en Sudán, hacia 1869, en una familia acomodada, ya que su padre era el hermano del jefe del pueblo. Eran cinco hermanos y, en su autobiografía, ella afirma de su infancia: "Viví una vida muy feliz y despreocupada, sin saber qué era el sufrimiento".

Cuando tenía entre cinco y siete años, una hermana suya fue secuestrada por tratantes de esclavos árabes. Siempre recordó cuánto sufrieron su madre y sus hermanos con ese acontecimiento: "Recuerdo cuánto lloró mamá y cuánto lloramos todos".

Dos años más tarde, también ella fue secuestrada y esclavizada por los mismos comerciantes: "Cuando aproximadamente tenía nueve años, [...] me percaté que las dos personas estaban detrás de mí, y fue cuando uno de ellos me agarró fuertemente y el otro sacó un cuchillo con el cual me amenazó diciéndome: ¡Si gritas, morirás. Síguenos!".

En los doce años siguientes cambió de dueños hasta en cinco ocasiones. Los cuatro primeros la maltrataban y humillaban continuamente. Incluso fue marcada con 114 dibujos realizados con cuchillas y rellenados con harina y sal sobre el pecho, la tripa y el brazo derecho: "Sentía que iba a morir en cualquier momento, en especial cuando me colocaban la sal".

Su quinto amo fue un italiano, que la llevó a Italia y la regaló a unos amigos, que la convirtieron en niñera de su hija. De esa etapa, escribió: "Fui realmente afortunada, porque el nuevo patrón era un hombre bueno. No me maltrataba ni humillaba, algo que me parecía completamente irreal, pudiendo llegar incluso a sentirme en paz y tranquilidad".

En 1888, los señores para los que trabajaba viajaron a Sudán, donde habían adquirido un hotel, y dejaron a la niña y a su niñera al cuidado de las hermanas canosianas. De esa etapa, afirma: "Aquellas santas madres me instruyeron con heroica paciencia y me introdujeron a Dios a quien, desde mi más tierna infancia, había sentido en mi corazón sin saber quién era él".

Dos años después, recibió el bautismo, primera comunión y confirmación y se hizo religiosa al cumplir los 38 años. Entonces, escribió: "Yo soy definitivamente amada, suceda lo que suceda; este gran Amor me espera. Por eso mi vida es hermosa".

Vivió casi toda su vida religiosa en el convento de Schio, cerca de Venecia, realizando labores de cocinera, sacristana y portera, además de dar charlas y testimonios para concienciar sobre el drama de la esclavitud y animar vocaciones misioneras. 

Murió en 1947, hacia los 78 años de edad.

Dejó escrita una hermosa autobiografía y exclamó: "Si volviese a encontrar a aquellos negreros que me raptaron y torturaron, me arrodillaría para besar sus manos porque, si no hubiese sucedido esto, ahora no sería cristiana y religiosa".

Fue canonizada el 1 de octubre del año 2000, en la fiesta de santa Teresita.

El 8 de febrero, día en que murió santa Josefina Bakhita y se celebra su fiesta, es también el "día internacional de oración y conciencia contra la trata de personas".

Santa Josefina Bakhita, cuando eras niña fuiste vendida como esclava y tuviste que pasar indecibles dificultades y sufrimientos. Una vez liberada de tu esclavitud física, hallaste la verdadera redención en tu encuentro con Cristo y su Iglesia. Ayuda a todos aquellos que están atrapados en distintas formas de esclavitud, intercede por ellos ante Dios, para que sean liberados de su cautiverio. Brinda alivio a los supervivientes de la esclavitud y permite que ellos te vean como modelo de fe y esperanza. Ayúdales a encontrar la sanación de sus heridas. Amén.

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