Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 30 de abril de 2014

Anécdotas de Juan XXIII


Juan XXIII no solo ha pasado a la historia como un papa santo y padre del Concilio Vaticano II; ha sido probablemente el papa más bromista de la historia. Un humor que nacía de la sencillez que desbordaba de su humildad e íntima relación con Dios. Hay muchos libros que recogen sus anécdotas.

Desde el mismo momento de su elección como papa lo demostró, en la sala que se encuentra junto a la capilla Sixtina. Tras la aceptación, el papa se apartó para vestir las vestiduras blancas tradicionales, pero ninguna de las tres sotanas que habían preparado le quedaba bien. Siguió el desconcierto entre las personas encargadas de asistir al papa. Él calmó la tensión diciendo: “¡Está claro que los sastres no deseaban que yo fuera papa!”.

En la segunda audiencia pública, confesó lo grande que le quedaba el Vaticano. “Me han dicho que en los sagrados palacios hay unas once mil habitaciones. Hará falta bastante tiempo para que yo aprenda a encontrar el camino para llegar a la mía…”

Se convirtió en una costumbre concluir sus encuentros con los visitantes con estas palabras: “Volved, volved, por desgracia siempre estamos aquí. No me dejan salir a ningún sitio”.

En una ocasión, recibió a un obispo italiano en una audiencia que duró mas de lo pensado. Pasado un cierto momento, apareció su secretario personal para recordarle que tenía todavía una larga lista de audiencias. Juan XXIII dijo al obispo: “A veces no sé si el papa es él o soy yo…”.

Es muy famosa la respuesta que en una ocasión ofreció Juan XXIII a quien le preguntó cuántas personas trabajan en el Vaticano. Con naturalidad respondió: “Más o menos la mitad”.

Una vez el “papa bueno” salió del Vaticano a solas para dirigirse al cercano hospital del Espíritu Santo y visitar con discreción a un amigo sacerdote enfermo. Al llamar a la puerta, le abrió la hermana portera, que corrió a llamar a la madre superiora. La religiosa llegó emocionadísima y le dijo: “Santo Padre, soy la madre superiora del Espíritu Santo”. El Papa le respondió: “¡Qué carrera ha hecho usted, madre! Yo sólo soy el siervo de los siervos de Dios!”, en referencia al antiguo título con el que los papas firman los documentos oficiales.

A otras religiosas que se presentaron diciéndole que eran las "Hermanas de San José" les dijo: "Caramba, qué bien se conservan con casi dos mil años de edad".

Cuando era nuncio en Francia, en un recibimiento, le presentaron al rabino jefe de París, con el que monseñor Roncalli entabló una amable conversación. Cuando los huéspedes pasaron al salón, el rabino invitó gentilmente al nuncio a precederle. Roncalli le respondió: “Por favor, antes el Antiguo Testamento...”.

Su libertad de espíritu se puede constatar con esta confidencia que compartió con sus colaboradores: “Con frecuencia me despierto por la noche y comienzo a pensar en una serie de graves problemas y decido que tengo que hablar de ellos con el papa. Después ¡me acuerdo de que yo soy el papa! Entonces me digo: Bueno, mañana estudiaremos la solución. Ahora toca descansar”.

Con frecuencia decía: “Todo el mundo puede ser papa. La prueba es que me han hecho a mí”.

Juan XXIII en ocasiones, con discreción, abandonaba los muros del Vaticano para visitar a personas necesitadas. Los romanos, con sentido del humor, le llamaban con cariño “(San) Juan extramuros”, en referencia a la famosa basílica de San Pablo Extramuros. Otros le llamaban con el nombre de una conocida marca de whisky “Johnnie Walker” (“Juan el caminante”).

12 comentarios:

  1. Me han encantado estas anecdotas, unas las conocia, otras no, ¿Que seria de la vida sin humor? . A veces confundimos el humor con la seriedad, y nada tienen que ver, ya vemos como el Papa podia ser un gran Papa y tener sentido del humor. Tambien el papa Francisco tiene lo que llamamos por aqui "chispa" Fina.

    ResponderEliminar
  2. Es muy agradable,comenzar la jornada con una sonrisa sostenida.

    ResponderEliminar
  3. Me han encantado las chispas de humor del Papa Juan, gracias P. Eduardo siempre me gustó la gente que sonrie y hace reir a los demás.

    ResponderEliminar
  4. Yo no tenía sentido del humor, hasta hace unos días, en que por la divina providencia he descubierto que viviendo el matrimonio santamente, mi alma y mente se desenvuelven lúcidamente. Como dice el Benedictus: por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. José Mª Celdrán.

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias Padre por estas anécdotas, me han ayudado a conocer algo más de nuestro santo y a reírme un poco. Carolina. cm

    ResponderEliminar
  6. Gracias! Es también muy agradable terminar el día con una sonrisa!

    ResponderEliminar
  7. Exelente testimonio me alegra la mañana.

    ResponderEliminar
  8. jajaja....me encantaron las anécdotas, no las conocía... le pido desde aquí a San Juan XXIII me ayude a mantener y cuidar mi sentido del humor... Gracias ¡ volved volved ! M.Jose.

    ResponderEliminar
  9. Sabia de algunas ,de otras no ,es bueno conocer a las personas por lo que son no por el cargo que sostentan,que sabio es el Espiritu Santo verdad Padre da a la Iglesia lo que necesita en cada momento.

    ResponderEliminar
  10. Hermosas anécdotas. Me acuerdo haber leído que cuando alguien se presentó con el título de "Conde", él contestó que ambos eran parecido ya que él era "contadini" (campesino en italiano); y en un encuentro con los terciarios franciscanos, para identificarse usó la cita bíblica de "Ego sum Ioseph, frater vester", ya que su nombre era Ángel José. Gracias por compartir las anécdotas. Padre Sanz.

    ResponderEliminar
  11. :) Ándale conque la madre superiora del Espíritu Santo? jeje que graciozas anécdotas...maggie

    ResponderEliminar