Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 5 de julio de 2012

La actualidad del carisma según santa Teresa de Jesús

«Oigo algunas veces de los principios de las Órdenes decir que, como eran los cimientos, hacía el Señor mayores mercedes a aquellos Santos nuestros pasados. Y es así; más siempre habrían de mirar que son cimiento de los que están por venir. Porque si ahora los que vivimos no hubiésemos caído de lo que los pasados, y los que viniesen después de nosotros hiciesen otro tanto, siempre estaría firme el edificio. ¿Qué me aprovecha a mí que los Santos pasados hayan sido tales, si yo soy tan ruin después, que dejo estragado con la mala costumbre el edificio? Porque está claro que los que vienen no se acuerdan tanto de los que ha muchos años que pasaron, como de los que ven presentes. Donosa cosa es que lo eche yo a no ser de las primeras, y no mire la diferencia que hay de mi vida y virtudes a la de aquellos a quien Dios hacía tan grandes mercedes» (Fundaciones 4,6).

Es decir, que Dios no solo hizo maravillas en el pasado, entre los que se abrieron a su obrar, sino que quiere seguir haciéndolas hoy, por lo que tenemos que acoger su gracia y colaborar con ella. No basta con mirar al pasado y con lamentarse por los males presentes. Cada uno, personalmente, tiene que poner manos a la obra y buscar la manera de encarnar el carisma en las circunstancias concretas que le tocan vivir, aquí y ahora. El Señor nos lo conceda.

«Ahora estamos en paz calzados y descalzos. No nos estorba nadie para servir a Nuestro Señor. Por eso, hermanos y hermanas mías, pues tan bien ha oído sus oraciones, prisa a servir a su Majestad. Miren los presentes, que son testigos de vista, las mercedes que nos ha hecho y de los trabajos y desasosiegos que nos ha librado; y los que estén por venir, pues lo hallan llano todo, no dejen caer ninguna cosa de perfección, por amor de Nuestro Señor. No se diga por ellos lo que de algunas Órdenes que loan sus principios. Ahora comenzamos, y procuren ir comenzando siempre de bien en mejor» (Fundaciones 29,32).

En la historia del cristianismo siempre estamos empezando, porque Dios actúa siempre, en cada generación. La Iglesia no es un edificio de piedra ya construido que, como mucho, hay que reparar o pintar de vez en cuando. La Iglesia es un edificio de piedras vivas. En cada generación cambian las “piedras” (las personas que la forman), por lo que siempre estamos en proceso de construcción.

De nosotros no depende el pasado de la Iglesia (solo somos sus herederos), y tampoco el futuro (que está en las manos de Dios). De nosotros solo depende el presente. Estamos llamados a actualizar la salvación de Dios entre nuestros contemporáneos, a ser testigos de su misericordia, a vivir gozosamente nuestra fe. Digamos con María: “Aquí estoy, Señor, dispuesto a hacer tu voluntad. Puedes contar conmigo”.

3 comentarios:

  1. Es verdad Padre, dejemos ya de estar preocupados por si son malos tiempos, por si somos pocos, o porque se yo......
    Nosotros pongamos todo de nuestra parte, que lo que falte, lo pondrá el Señor.

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  2. Quiero vivir el presente con gozo, sabiendo que Dios està cerca. Santa Teresa, ruega por nosotros y danos algo de tu "determinada determinaciòn". Paolo

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  3. muy cierto de nosotros los laicos, los consagrados depende de que nuestra iglesia sea mas fuerte cada dia, y seamos las nuevas piedras que la sostengan, y asi podamos decir con María: “Aquí estoy, Señor, dispuesto a hacer tu voluntad. Puedes contar conmigo”.

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