Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 10 de febrero de 2018

Todos somos "leprosos" perdonados


El evangelio que se lee en la misa del domingo sexto del Tiempo Ordinario (ciclo "b") nos habla de la curación de un leproso, un marginado y despreciado de su sociedad, al que Jesús acoge con cariño y libera de su enfermedad para reincorporarlo a la vida social.

He comentado el evangelio de hoy con cierto detenimiento en esta entrada:

Jesús cura a un leproso. El evangelio de hoy habla de un leproso que se acerca a Jesús. Algo prohibido por la ley, ya que los leprosos tenían que hablar desde lejos a los sanos. No se atreve a tocarle, por lo que se queda a una distancia prudencial y se pone de rodillas en su presencia. Solo le dice: "Si quieres, puedes sanarme". Jesús lo toca y lo sana. No ve en él a un "leproso" sino a una "persona" con lepra. Lo más importante no es la categoría social en la que los otro lo engloban, sino su dignidad, que le viene de ser hijo de Dios.

El Salmo responsorial de hoy, reza así: "Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito". 

Estas palabras se refieren a cada uno de nosotros. Todos somos "leprosos" perdonados. Si Dios ha tenido misericordia de nosotros, tenemos que hacer lo mismo: hemos de ser misericordiosos con todos, sin despreciar ni excluir a nadie.

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