Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 12 de febrero de 2013

Miércoles de ceniza: En camino hacia la Patria

La congregación para el culto divino recuerda que el rito de las cenizas está muy arraigado en el pueblo cristiano y lo explica así: «La ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal». El gesto proviene de un rito que hacían los que estaban obligados a la «penitencia pública», imitando una práctica frecuente en el Antiguo Testamento.

No es por casualidad que la fórmula de imposición de las cenizas se tome del libro del Génesis, en donde se narra la expulsión del Paraíso, después del pecado: «Eres polvo y al polvo volverás. Y el Señor Dios lo expulsó del jardín del Edén» (Gen 3,19ss). Durante la Eucaristía, los pecadores tenían que permanecer en el atrio del templo, expulsados de la Iglesia (verdadero Paraíso) y privados del Cuerpo de Cristo (fruto del verdadero árbol de la vida). Se sentían como si hubieran vuelto a la situación anterior a su bautismo. Cuando eran reconciliados regresaban al hogar, a la compañía de los Santos, anticipo e imagen de la Jerusalén celestial. También los catecúmenos debían abandonar el templo después de la liturgia de la Palabra, con la esperanza de poder permanecer dentro cuando recibieran el bautismo. Catecúmenos y pecadores públicos se sentían excluidos del Paraíso y de la tierra de promisión, que es la Iglesia. A medida que avanzaba la Cuaresma, crecían sus deseos de que llegara la Pascua, para incorporarse plenamente a la comunidad.

Con estos ritos expresaban que la vida es un camino, no exento de peligros, pero con una meta clara. A diferencia de los que no saben adónde se dirigen, se consideraban peregrinos, deseosos de llegar a su destino, que es la patria verdadera, «el descanso definitivo reservado al pueblo de Dios» (Heb 4,9). La Carta a Diogneto, citando a san Pablo, afirma que los cristianos no podemos identificarnos totalmente con el lugar donde nacimos, porque «somos ciudadanos del cielo» (Flp 3,20): «Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. Toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el cielo».

El actual himno de laudes (versión española), tomado de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, cumbre de la poesía española del s. XV, recuerda que la vida mortal es un camino hacia la eterna: «Este mundo es el camino / para el otro, que es morada / sin pesar; / mas cumple tener buen tino / para andar esta jornada / sin errar». Aquella no es camino, sino ciudad permanente. Pero añade que hay que tener cuidado, porque hay peligros en el recorrido que pueden desviarnos. Para no perderse, propone seguir los pasos de Cristo, que ya nos ha precedido y nos espera en la meta.

2 comentarios:

  1. Padre nos puede explicar el sentido de la abstinencia de carne en este tiempo? no cuesta nada, como explicarle a nuestros hijos que no se debe comer carne por qué? mno seria mejor otra clase de abstinencia? Siempre con el debido respeto

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    1. Antiguamente, solo comían carne los ricos. El pedirles que durante la cuaresma no la comieran y dieran el coste de esos alimentos a los pobres era una manera de invitarles a ser solidarios. Hoy se pide abstenerse de carne o de otros manjares con la misma intención. Explico el sentido del ayuno en esta entrada: https://padreeduardosanzdemiguel.blogspot.com.es/2013/03/practicas-cuaresmales-el-ayuno.html

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