Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 8 de febrero de 2015

La vida pública de Jesús


Hoy es el quinto domingo del Tiempo Ordinario. Después de las celebraciones de Navidad, en las que recordamos el misterio de la encarnación del Señor y su manifestación en nuestra historia, en los evangelios de los domingos estamos reflexionando sobre la "vida pública" de Jesús.

Las dos primeras semanas escuchamos que Jesús eligió colaboradores para que estuvieran con él y para mandarlos a predicar; para convertirlos en "pescadores de hombres", para que continuaran su tarea en el mundo.

La semana pasada escuchamos que Jesús "enseñaba con autoridad" y vimos que Jesús liberó a un endemoniado del espíritu inmundo que le atormentaba.

El evangelio de hoy nos explica en qué ocupaba Jesús su tiempo, a qué se dedicó durante los tres años de la vida pública.

En primer lugar se nos recuerda que Jesús era un predicador. Anunciaba la buena noticia del reino en la sinagoga de Cafarnaún, en la casa de Simón, en los pueblos y ciudades de alrededor, recorriendo "toda Galilea".

En segundo lugar se nos recuerda su victoria sobre el mal. Jesús expulsaba a los demonios y liberaba a los poseídos, porque donde está él no hay sitio para el maligno.

En tercer lugar se nos habla de sus "milagros": "Curó a muchos enfermos de diversos males". Jesús no permanece indiferente ante el sufrimiento de la gente, sino que actúa sanando, tomándonos de la mano, como a la suegra de Simón Pedro, y levantándonos de nuestra postración.

Por último, el evangelio nos recuerda que Jesús se retiraba a la soledad para orar. No solo hace cosas en favor de los hombres. También busca tiempo para estar a solas con el Padre del cielo, aunque sea quitándolo al descanso. De hecho, la oración es el motor para todas las otras actividades.

1 comentario:

  1. Está bien preguntarnos a qué dedicamos nuestro tiempo, para saber qué tipo de oración tenemos. –Dice Santa Teresa- «que no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama».
    Y “no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho».
    La oración encuentra su fundamento en la fe.Cada día le pedimos al Señor que aumente nuestra fe y que María nos ayude a aceptar su Palabra y seamos fieles seguidores del evangelio. ¡Feliz Domingo!
    Javier y Conchita

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