Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 20 de marzo de 2013

La cruz de Cristo y la cruz de los cristianos

Al principio, la Cruz era un instrumento de tortura. Los antiguos romanos la usaban para castigar a los que se levantaban contra el poder del imperio. Era una muerte tan cruel, que no se podía aplicar a los ciudadanos romanos (sólo a los extranjeros) y no estaba permitido crucificar a nadie en la ciudad de Roma (sólo se podía hacerlo a partir de cierta distancia de la capital). 

Para los cristianos tiene un significado distinto, porque Cristo murió en la Cruz. Así, la Cruz se ha convertido en imagen del amor y del sufrimiento de Cristo. Por eso, también es el signo que nos identifica a los cristianos. 

“Jesús, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1). Los cristianos seguimos a Jesús de Nazaret, que amó a los hombres hasta dar la vida por ellos en la Cruz. Desde entonces, la Cruz es el símbolo de su infinito amor. Él dijo: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Para demostrarnos su amor, dio su vida en la Cruz por todos los hombres. También por sus enemigos. 

Cuando vemos la Cruz, recordamos el amor de Cristo, que murió perdonando a los que le hacían daño: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Al mirar la Cruz, también recordamos que el amor de Cristo es más fuerte que la muerte, que su perdón es más grande que el pecado, que su misericordia no tiene fin. 

Como Cristo sufrió tanto en la Cruz, la Cruz se ha convertido también en la imagen de los sufrimientos de todos los hombres. Jesús los ha cargado sobre sus espaldas y está siempre cerca de los que lloran. Él nos invita a tener misericordia de todos los que sufren y a ayudarlos, en la medida de nuestras posibilidades.

Los símbolos son muy importantes en nuestra cultura. Los usamos en matemáticas para indicar una suma o una resta y en química para señalar los elementos. Con una bandera identificamos a un país o una región. Los equipos de fútbol tienen su propio escudo. Si vemos una cruz verde en la calle, sabemos que allí hay una farmacia. También sabemos reconocer por sus logos una coca cola, un bolígrafo bic, unas zapatillas adidas, un ordenador apple, el sistema operativo windows, un coche mercedes o una hamburguesería McDonald’s. Los cristianos también tenemos un símbolo que nos identifica. Es la Cruz. Por eso la llevamos al cuello y la colocamos en nuestras casas y en nuestros templos. 

“La Cruz es locura para los que se pierden, pero es fuerza de Dios para los que se salvan” (1Cor 1,18). Los que quieren quitar la cruz de los colegios y de los espacios públicos, en realidad quieren quitar a Cristo y su mensaje de la sociedad. Ya San Pablo decía: “Os lo digo con lágrimas: son muchos los enemigos de la Cruz de Cristo” (Flp 3,18). Nosotros no somos enemigos de la Cruz. Al contrario, amamos la Cruz de Cristo, que Él bañó con su sangre preciosa cuando dio la vida por nuestra salvación. Por eso decimos esta antigua oración: “Tu Cruz adoramos, Señor, y glorificamos tu santa resurrección. Por el madero ha venido la alegría al mundo entero”.

Jesús nos invita a abrazar nuestra propia Cruz, unidos a Él: “Si alguno quiere venir detrás de mí, que cargue con su Cruz y que me siga” (Mc 8,34). En este caso, no se refiere a una Cruz de madera o de metal, sino a los sufrimientos de cada día. Si somos capaces de unirnos a Cristo también en los momentos de dolor, Él se hace presente para ayudarnos con su gracia. De esa manera, nuestro sufrimiento se transforma en redención para el mundo.

7 comentarios:

  1. Abrazar tu cruz para siempre es difícil,
    muy difícl. Y no hacerlo,provoca que nos
    vayamos golpeando contra ella.¡Vaya alternativa!.No hay cabida para el hedonismo que nos invade.
    Señor,quiero abrazar mi cruz junto junto a la tuya pero soy muy débil y
    me espanta el sufrimiento. Betania

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    1. Animo que la parte mas dura ya la asumió Jesús,por eso la carga es ligera y en el camino no te faltaran los dulces consuelos de su amor :)

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    2. Gracias Saguitta,de todo corazón.Un abrazo enorme.

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  2. Usted padre realiza un trabajo maravilloso! Su blog es realmente bueno..... Le voy a confiar un secreto..... Shhhh! es adictivo, Vanessa

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  3. No hay camino más perfecto ni que cause mayor felicidad que el de tomar nuestra cruz y seguir a nuestro amado salvador. Pues esta es la voluntad expresada por la segunda persona de Santísima Trinidad, que siempre no se deja ganar en generosidad. Es en este camino de negarnos, que morimos a nosotros para VIVIR (en mayúsculas) con El, por EL y en El.
    Si damos el paso hacia Jesús, el siempre viene a nuestro auxilio para ayudarnos y nos hace muy llevadero y hasta me atrevería decir dulce el yugo por que nos ama.

    Padre Eduardo gracias por venir a Puerto Rico, después de escuchar su predicación me siento más enamorada de Jesucristo que nuca. ¡Bendito el que vine en nombre del Señor. !

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  4. La cruz, mi cruz, cada día la amo más..en ella lavo mis pecados y crezco en santidad. Gracias Padre Eduardo por enseñarnos que nuestras cruces nos unen a Cristo.

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  5. Padre Eduardo es la mejor explicación de este símbolo que ha transformado al ser humano y definitivamente es la imagen mas reconocida de la historia, en el campo de la semiótica estudia explica y simplifica mejor las cosas para nosotros los mortales a veces no entendemos porque estamos tan necesitados de llegar al conocimiento para entonces llegar al alumbramiento. Todo llevamos una cruz con el gran orgullo de ser siervos de nuestro Señor Jesús Cristo. Gracias por tantas cosas buenas que nos trae y por las enseñanzas tan profunda que solo usted sabe hacer tan bien. Que Dios lo bendiga hoy mañana y siempre… Osvaldo

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