Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 13 de junio de 2022

Divino Antonio precioso. Canto popular de los pajaritos


Este antiguo y simpático romance, que recoge un milagro de san Antonio cuando era niño, es muy cantado en distintos lugares de España y América, con ligeras variaciones en la música y en la letra. Les invito a escucharlo con motivo de la fiesta del santo.

Divino Antonio precioso suplícale a Dios inmenso
que, por tu gracia divina, alumbre mi entendimiento,
para que mi lengua refiera el milagro
que en el huerto obraste, de edad de ocho años.

Desde niño fue nacido con mucho temor de Dios,
de sus padres estimado y del mundo admiración.
Fue caritativo y perseguidor
de todo enemigo con mucho rigor.

Su padre era un caballero cristiano, honrado y prudente,
que mantenía su casa con el sudor de su frente;
y tenía un huerto donde recogía
cosechas y frutos, que el tiempo traía.

Por la mañana, un domingo, como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa, cosa que nunca olvidaba.
Le dijo: "Antoñito, ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo que darte un recado".

"Mientras tanto yo esté en misa, buen cuidado has de tener,
mira que los pajaritos todo lo echan a perder.
Entran en el huerto, comen el sembrado,
por eso te encargo que tengas cuidado".

Cuando se ausentó su padre y a la iglesia se marchó,
Antonio quedó cuidando y a los pájaros llamó:
"Venid pajaritos, no entrad al sembrado,
que mi padre ha dicho que tenga cuidado".

Por aquellas cercanías ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron cuando Antonio los llamó.
Lleno de alegría san Antonio estaba
y los pajaritos alegres cantaban.

Al ver venir a su padre, a todos les mandó callar;
llegó su padre a la puerta y comenzó a preguntar:
"Dime hijo amado, ¿qué tal Antoñito,
has cuidado bien de los pajaritos?

Antonio le contestó: "Padre no tenga cuidado,
que para que no hagan mal todos los tengo encerrados".
Su padre al ver milagro tan grande,
al señor obispo trató de avisarle.

Ya viene el señor obispo con todo acompañamiento,
quedando todos confusos al ver tan grande portento
Abrieron ventanas, puertas a la par,
por ver si las aves se quieren marchar.

Antonio les dijo a todos: "Señores, nadie se alarme,
los pájaros no se marchan hasta que yo no les mande".
Se puso a la puerta y les dijo así:
"¡Vaya pajaritos, ya podéis salir!"

"Salgan cigüeñas con orden, águilas, grullas y garzas.
Avutardas, gavilanes, lechuzas, mochuelos, grajas.
Salgan las urracas, tórtolas, perdices
palomas, gorriones y las codornices".

"Salga el cuco y el milano, burlapastor y andarrío,
canarios y ruiseñores, tordos, bifaros y mirlos
Salgan verderones y las cardelinas,
las cucurujadas y las golondrinas".

Al instante que salieron, todas juntitas se ponen,
a escuchar a san Antonio, para ver lo que dispone
Y Antonio les dijo: "No entrar en sembrado,
marchaos por montes, ricos verdes prados".

Y, al tiempo de alzar el vuelo, cantan con dulce armonía,
despidiéndose de Antonio y toda su compañía.
Antonio divino, por tú intercesión,
todos merezcamos eterna mansión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario