Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 15 de junio de 2018

Basílica de san Pedro en el Vaticano


La basílica de san Pedro en el Vaticano conserva la cátedra y la tumba de san Pedro. Mide 193 metros de longitud, 58 metros de ancho (140 en el crucero) y 46 metros de altura (como un edificio de 15 plantas). La cúpula es de 132 m. de alto, con un diámetro de 42,5 m. Cada letra de la cúpula mide 2 m. Se podría colocar la estatua de la libertad de Nueva York debajo de la cúpula y sobraría mucho espacio, pero al ser tan armónica no se notan las proporciones. A lo largo del pavimento se va señalando la longitud de los templos más grandes del mundo.


Bajo la basílica se encuentra la necrópolis pre-constantiniana, descubierta en 1940, con  tumbas paganas del siglo II a.C. ricamente decoradas y protegidas por un muro. Al otro lado, una zona de tumbas de pobres, entre las que destaca la de san Pedro, debajo del altar de la confesión. 



Encima se encuentra la cripta, llamada “grutas vaticanas”, con los cimientos de la basílica constantiniana y numerosas tumbas de reyes y papas, desde el s. X en adelante, así como interesantes capillas laterales.



La basílica comenzó siendo un monumento conmemorativo sobre la tumba de san Pedro, junto al circo de Nerón, a los pies de la colina vaticana. En el año 324 el emperador Constantino hizo construir un templo cristiano. Para ello, allanó por completo la colina, sepultando el cementerio para preparar una gran explanada. El edificio actual se inició en 1506 y se consagró en 1626. Participaron en su construcción los mejores arquitectos y artistas del renacimiento y de barroco: Bramante, Rafael, Sangallo, Miguel Ángel y Maderno. Bernini realizó la plaza y su columnata, así como varias esculturas, el baldaquino y el altar de la cátedra, al fondo del edificio.



En el atrio se encuentra la puerta santa, que se abre en los jubileos, así como las esculturas ecuestres de Constantino y Carlo Magno. Las paredes del interior están recubiertas de mármoles preciosos, provenientes de todo el mundo. Los frontales y los cuadros de los altares no son pinturas, aunque lo parezcan, sino mosaicos, hechos con tanta perfección que engañan a la vista.



En los cuatro pilares que sostienen la cúpula hay cuatro grandes nichos con un balcón con reliquias encima de cada uno. Sobre san Longinos, la lanza con la que atravesó el costado de Cristo. Sobre santa Elena, un gran trozo de la Cruz. Sobre santa Verónica, el paño con el rostro del Señor. Sobre san Andrés, reliquias suyas.


En la primera capilla a la derecha está la Piedad, obra maestra de Miguel Ángel, realizada en 1499 cuando apenas contaba 24 años de edad. A continuación está la capilla del Santísimo, llena de obras de arte, como todas las demás. En las naves laterales se conservan numerosas tumbas de papas y otras personalidades. A la derecha del altar mayor, la imagen de san Pedro de bronce, con los pies desgastados por los besos de los peregrinos. No hay certeza sobre su origen. Algunos historiadores sostienen que es del s. V y otros que es del s. XIII. Junto a la sacristía el impresionante museo del tesoro, con orfebrería y joyas de gran belleza y valor.


A la derecha de la basílica se levantan los palacios apostólicos, la farmacia, el supermercado, el cuartel de la guardia suiza, la parroquia de santa Ana, las oficinas del observatore romano, filatelia, talleres de restauración… así como los museos vaticanos (los más antiguos museos públicos del mundo y los más importantes también) y la capilla Sixtina. A la izquierda se levanta el aula de audiencias construida por Nervi en tiempos de Pablo VI y el palacio de la congregación para la doctrina de la fe, así como el comedor “don de María” de las misioneras de la caridad de la madre Teresa de Calcuta y la famosa casa santa Marta, en la que habita el papa Francisco. Por detrás están los cuidados jardines vaticanos, con la gruta de Lourdes, la estación de ferrocarril y la residencia del papa emérito Benedicto.



Oración por el papa. Oh Dios, que para suceder al apóstol san Pedro elegiste a tu siervo Francisco como pastor de tu grey, escucha la plegaria de tu pueblo y haz que nuestro papa confirme en la fe a todos los hermanos, y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él por el vínculo de la unidad, del amor y de la paz, para que todos encuentren en ti la verdad y la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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