Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 12 de febrero de 2013

A las puertas de la Cuaresma

Estamos a las puertas de una nueva Cuaresma, tiempo de gracia y de conversión, tiempo de preparación para la Pascua y de catequesis bautismal, tiempo de esencialidad, tiempo para dejarse abrazar por la infinita misericordia del Padre celestial. La liturgia de estos días nos repetirá continuamente: "Este es el tiempo de la gracia, este es el día de la salvación". No desaprovechemos la ocasión. ¡Abramos de par en par las puertas a Cristo!

A quienes crecimos en ambientes cristianos, la Cuaresma y la Semana Santa nos evocan más sensaciones que ningún otro tiempo del año: recuerdos visuales (pasos procesionales, esculturas de Cristo en su pasión y de la Virgen Dolorosa, velos de pasión cubriendo los retablos, túnicas y mantos bordados en sedas y oro…), sonoros (interminables ensayos de las bandas de cornetas y tambores, carracas, saetas…), olfativos (el perfume de las abundantes flores empleadas por las cofradías en los altares de sus titulares y en los tronos procesionales, velas de cera e incienso) y culinarios (¿cómo olvidar los potajes de vigilia, las croquetas de bacalao, los buñuelos, las torrijas o la «mona» de Pascua?).

A todo esto hay que añadir la preparación de la ceniza, la plantación de macetas con semillas de trigo, que germinaban a oscuras, para colocar a los pies del Santísimo el Jueves Santo, la recogida de ramas de olivo o de otros árboles en el campo, las misiones cuaresmales, los Via Crucis, los «autos sacramentales», etc. Muchas de estas prácticas perduran en algunos sitios. Para no quedarnos solo en los recuerdos, durante los próximos días profundicemos en la compleja historia de este tiempo litúrgico, así como en su rica teología, que desarrolla importantes aspectos cristológicos y sacramentales.

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