Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 14 de septiembre de 2014

¡Oh, Cruz fiel!


El himno más apropiado para la fiesta de la exaltación de la Cruz es el que escribió san Venancio Forunato a finales del siglo VI: ¡Oh, Cruz fiel! (que recojo en esta entrada).

"¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza! / Jamás el bosque dio mejor tributo / en hoja, en flor y en fruto! / ¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza / con un peso tan dulce en su corteza!"

Efectivamente, la Cruz es fiel, dulce y hermosa. Y lo es porque en ella murió el testigo fiel y veraz, en ella podemos contemplar al más hermoso de los hijos de los hombres, de ella cuelga el fruto más dulce de cuantos hay en el mundo entero. 

Como dice otro himno de la liturgia (en este caso compuesto por san Bernardo en el siglo XI): "Dulce es el recuerdo de Jesús, / que trae la alegría verdadera al corazón; / pero su presencia es más dulce que la miel / y que todas las cosas. / No puede cantarse nada más suave / ni escucharse nada más agradable, / no puede pensarse nada más delicioso / que Jesús, el Hijo de Dios". (Lo pueden consultar en esta entrada).

Santa Teresa de Jesús nos invita a poner los ojos en el crucificado para comprender lo que es la verdadera fidelidad y el verdadero amor, no el fabricado en nuestra imaginación, sino el que se revela en la entrega de Jesús, que voluntariamente abre sus brazos en la cruz para darnos el perdón y la paz. Solo mirándole a él comprenderemos que no podemos ser "esposas" del crucificado y no participar de su cruz.

El himno del que citábamos al inicio habla de las preciosas hojas, flores y frutos de la cruz. No se trata del árbol del Paraíso, que era de hermoso aspecto y apetitoso para comer. Jesús crucificado parece esconder su hermosura y su cuerpo herido y ensangrentado no se nos hace muy apetitoso.

Y sin embargo, en su entrega amorosa descubrimos la belleza del plan de Dios sobre los hombres, preciosamente explicado por san Juan de la Cruz en su poema "el Pastorcico" (que se puede leer en esta entrada).

Bendito sea Jesús, bendito sea su amor, bendita sea su sangre, bendita sea su cruz. Amén.

2 comentarios:

  1. "Eres piadoso para los que te suplican
    y bueno con los que te buscan,
    ¿Qué serás para los que te encuentran?"

    Todavía hay mucha vanidad en mi mundo...

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