Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 1 de enero de 2017

María, peregrina de la fe, la esperanza y el amor


El concilio Vaticano II afirma que «la Virgen María avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz» (LG 58). ¡Qué hermoso es contemplar a María como peregrina de la fe! Ella siempre acompaña nuestro caminar, peregrina con nosotros.

Se puso en camino y marchó desde su casa de Nazaret hasta la casa de su prima Isabel en Ain Karín con la única intención de ayudar, de servir, de amar.

Como más tarde hizo también su Hijo Jesús, otro peregrino del amor, siempre en movimiento, porque «el alma que anda en amor ni cansa ni se cansa», ni descansa, tal como enseña san Juan de la Cruz.

La peregrinación de María no ha terminado, ya que ella sigue viniendo a nuestro encuentro siempre que la invocamos. 

María acompaña la peregrinación de sus hijos, hasta que llegue el momento final, cuando nos encontremos con «el fruto bendito de su vientre: Jesús» y podamos descansar. Mientras tanto, le cantamos: «Ven con nosotros, al caminar, santa María, ven».

No hay comentarios:

Publicar un comentario