Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 4 de mayo de 2014

Los discípulos de Emaús

 

El evangelio de este tercer domingo de Pascua (ciclo a) es el conocido relato de los discípulos de Emaús.

Al morir Jesús, sus discípulos se dispersaron. Unos volvieron a Galilea o a sus lugares de origen y otros permanecieron escondidos en Jerusalén. Todos se encontraban confundidos, asustados, sin esperanza. 

La escena de los discípulos de Emaús ayuda a comprender el proceso por el que pasaron los primeros creyentes: desde la huida a la reunificación, del desánimo al entusiasmo. Proceso que se realiza a partir del encuentro con Jesús resucitado, que se hace presente en la explicación de las Escrituras y en la Fracción del Pan.

Como estos discípulos que se alejaban de Jerusalén, también nosotros nos sentimos a veces confundidos y desconcertados. Pero, aunque, no lo reconozcamos, tenemos que recordar que Él camina siempre a nuestro lado y no se cansa de hablarnos al corazón.

Explico detenidamente el evangelio de hoy en este artículo. Feliz domingo a todos.

1 comentario:

  1. Es uno de mis pasajes preferidos del Evangelio. Con él he podido sentir en muchos momentos el calor y la presencia de Jesús que se pone a mi lado a caminar, me explica las Escrituras, entra a cenar... El otro que también me gusta mucho, es el que espera a los discípulos con el pescado y mantiene con Pedro esa conversación de "¿Me amas?". Los dos me transmiten intimidad, calor, presencia, humanidad y divinidad...

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