Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 4 de marzo de 2016

La misericordia en la Biblia


La reflexión bíblica nos ayuda a comprender qué es la «misericordia» y cómo vivirla. Con esa palabra traducimos varios términos, tanto hebreos como griegos; cada uno con un significado propio y con diversos matices que se pierden en las traducciones. Solo nos detendremos en algunos, para no alargar excesivamente el discurso.

Los términos hebreos

El primero de los términos hebreos con que el Antiguo Testamento indica la misericordia es «rejamîm», que es el plural de «rejam». Esta palabra usada al singular designa el ‘vientre materno’, el ‘útero’, y al plural las ‘vísceras’, las ‘entrañas’. 

Con estos términos se indica la relación especial que se establece entre una madre y el fruto de sus entrañas, que la lleva a protegerlo, alimentarlo y cuidarlo con amor. No es la consecuencia de un razonamiento, sino algo instintivo, espontáneo. 

También se usa para hablar del sentimiento profundo que une al padre con su hijo o a un hermano con otro; lo que se traduce en acogida, ternura, paciencia, ayuda, tal como vemos en numerosos textos bíblicos: «Como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles» (Sal 103 [102],13); «Efraín es para mí un hijo querido, un niño predilecto, pues cada vez que lo amenazo vuelvo a pensar en él; mis entrañas se conmueven y siento ternura hacia él» (Jer 31,20); «José tuvo que salir fuera, porque se había emocionado al ver a su hermano, y se le saltaban las lágrimas» (Gén 43,30).

Se trata de un sentimiento espontáneo que está abierto a toda forma de cariño, de protección y de perdón, porque nace de «las vísceras», que son la parte más íntima del hombre. 

Hoy diríamos que brota del «corazón» (usado simbólicamente para indicar el centro del que surgen nuestros sentimientos más profundos), aunque conservamos algunas expresiones que hacen referencia al significado bíblico, como cuando hablamos de un amor «entrañable» o de un odio «visceral» para referirnos a un sentimiento que brota de lo más profundo y que no se puede controlar fácilmente.

El segundo término hebreo es «jesed», que a menudo va unido al anterior: «Acuérdate, Señor, de que tu ternura y tu compasión son eternos» (Sal 25 [24],6); «Señor, no me cierres tus entrañas, que tu amor y tu lealtad me guarden siempre» (Sal 40 [39],12); «Él te corona de amor y de ternura... es compasivo y misericordioso, paciente y lleno de amor» (Sal 103 [102],4ss); «Te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en ternura» (Os 2,21).

Se diferencia del anterior en que no nace de un sentimiento espontáneo, sino que es el fruto de una decisión consciente, de una opción tomada, de la fidelidad a una relación de derechos y deberes libremente asumida (una alianza, un pacto), que generalmente se da por parte del superior para con el inferior (los padres para con los hijos, el soberano para con sus súbditos y, en la mentalidad semita, también del esposo hacia la esposa). 

Se traduce en tratar al otro con bondad y generosidad, otorgándole el perdón si nos ha ofendido; no porque se lo merece, sino porque libremente hemos decidido hacerlo así.

Las consecuencias son las mismas, pero «rejamîm» es algo instintivo y «jesed» es el fruto de una decisión. Así, cada vez que se habla de Dios, que es «compasivo y misericordioso», se indica que nos ama, nos protege y nos perdona porque ha decidido libremente hacerlo así y porque no puede hacer de otra manera, porque esa es su naturaleza, su identidad.

Hay otros términos similares, como «janan», que significa ‘mostrar gracia’, ‘ser clemente’: «El Señor espera el momento para apiadarse de nosotros y quiere manifestar su compasión, porque es un Dios justo» (Is 30,18); «jamal», que se traduce por ‘compadecer’, ‘sentir compasión’, y por tanto ‘perdonar’ (al enemigo): «Nabucodonosor los pasará a cuchillo sin consideración, sin piedad y sin misericordia» (Jr 21,7); «jus», que equivale a ‘conmoverse’, ‘sentir piedad’, ‘sentir lástima’: «Los Medos no se apiadarán ni se compadecerán de sus hijos» (Is 13,18). Todos estos términos de la Biblia se traducen por «misericordia», «compasión», «ternura», «fidelidad», «amor»... según el contexto.

Los términos griegos

Tanto en la traducción griega del Antiguo Testamento como en la redacción del Nuevo, los términos utilizados con mayor frecuencia para expresar las palabras hebreas que hemos comentado son «oiktirmós» y «éleos», que se traducen como ‘conmiseración’, ‘condolencia’, ‘piedad’, ‘misericordia’, ‘condescendencia’, ‘amor’, ‘cariño’, ‘simpatía’, ‘benignidad’.

Originalmente, estos términos griegos se sitúan en la esfera psicológica, reflejando una profunda conmoción de ánimo, que se traduce en gestos de piedad y de compasión, de bondad y de misericordia. 

Normalmente estos sentimientos desembocan en la práctica de la limosna («elemósyna» viene de «éleos») o beneficencia para con los pobres y los necesitados, tantas veces recomendada en la Biblia: «Haz limosna con tus bienes y no te desentiendas de ningún pobre y Dios no se desentenderá de ti. Da limosna según tus posibilidades y los bienes que poseas. Si tienes poco, no temas dar limosna según ese poco, porque es atesorar un tesoro para el día que lo necesites. La limosna libra de la muerte y no deja entrar en las tinieblas. Los que dan limosna presentan una buena ofrenda ante el Altísimo [...]. Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Si algo te sobra, dalo en limosna y no te entristezcas al darlo» (Tob 4,7-16. Se pueden ver también Eclo 29,8ss; Mt 6,2-4; Lc 11,41; 12,33; Hch 3,2ss; 9,36; 10,2.4.31; 24,17).

Si queremos comprender el significado de la «misericordia» en la Biblia hemos de tener presente toda esta riqueza y variedad de vocabulario.

2 comentarios:

  1. El amor de un padre a un hijo es más profundo que un sentimiento, el Corazón de Jesús es el símbolo de la misericordia de Dios, que representa el centro, la "fuente" de la que ha brotado la salvación para la humanidad entera.
    Gracias Padre por compartir sus escritos.
    Conchita

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  2. Dios es misericordia porque es infinito. -- Nosotros somos limitados porque somos egoístas . -- para ser misericordiosos necesitamos de ese sello divino. Que es propio de los que aman a Dios.
    (Ef 2,10)Lo que somos es obra de Dios, el nos creo para que hagamos las buenas obras (Gal 4,6)Y al hacernos sus hijos adoptivos, mando a nuestros corazones el Espiritu de su propio hijo.(Gal 2,20)Y transformados por la fe en el hijo de Dios.- Ya no somos nosotros sino Cristo que vive en nosotros. Estamos capacitados para realizar su obra (2Cor 13,4) Porque vive la fuerza de Dios en nosotros.
    Minerva Rodrigues.

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