Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 3 de febrero de 2014

El Salvador llega con discreción y humildad


Ayer celebramos la fiesta de la presentación del Señor en el templo de Jerusalén. La primera lectura, tomada del profeta Malaquías, anunciaba la llegada del mensajero de Dios: fuerte, poderoso, "como un fuego fundidor y una lejía de lavandero". Lo mismo cantaba el salmo responsorial, que invitaba a alzar los dinteles para que pueda entrar "el rey de la gloria". Estas son las esperanzas y deseos de los hombres. Pero los caminos de Dios son muy distintos a los que nosotros proyectamos...

Cuando Jesús fue presentado en el templo, nadie se dio cuenta: ni el rey, ni los nobles, ni los sacerdotes, ni el pueblo. Esa familia era demasiado pobre para captar su atención. Ni siquiera tenían para comprar un corderillo, como exigía la ley de Moisés. Algo que solo se hacía una vez en la vida, para rescatar al hijo primogénito. A los pobretones de solemnidad se les permitía ofrecer en su lugar un par de pajarillos. Y eso hicieron José y María...

Solo dos ancianos recibieron a Jesús y le prestaron su atención en ese momento tan solemne. Para los demás pasó desapercibido. Menos mal que siempre queda algún anciano bueno para servir al Señor y acogerle cuando llega...

¿Y nosotros? ¿descubrimos la llegada humilde del Señor a nuestras vidas? ¿o seguimos esperando manifestaciones extraordinarias? ¿lo acogemos cuando llega a nosotros pobre y necesitado de protección? ¿o seguimos sin comprender de qué va el evangelio?

2 comentarios:

  1. Yo quiero aquello que comprendo que me dara satisfacion Yel Señor esa satisfacion no me la da pero detras de esa renuncia aparece el Señor Si hubiera escogido el mas facil no hubiera gozaddo de la presencia del Señor y comprender lo que Dios queria de mi Ana Maria



    hubiera vivido la presencia del Señor y la felicidad y comprender lo que El queria de mi

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  2. P. Eduardo, a pesar de tener muy buenos maestros, necesito entender mejor de qué va el evangelio, porque más que proteger busco ser protegida, más que consolar busco que me consuelen y más que dar, quiero recibir.
    No espero grandes acontecimientos, confío en el Señor, es en los pequeños logros, en las pequeñas cosas del día a día, donde mejor se manifiesta.

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