Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 13 de septiembre de 2012

Juan y Cristo en el arte

El relato de la Última Cena dice que Juan apoyó la cabeza en el pecho de Cristo. Esta escena es relativamente abundante en las pinturas y relieves desde el gótico en adelante, formando parte de retablos, con los otros discípulos alrededor de una mesa aparejada con todo lo necesario para la cena. En los ambientes alemanes se desarrolló en el s. XIV la representación en escultura exenta de bulto redondo de Juan que apoya su cabeza en el pecho de Jesús. (Hay algunas representaciones posteriores, pero casi todas las que se conservan son del s. XIV). Se conocen con el nombre de "Johannesminne" y se pueden encontrar en iglesias y museos de Alemania, Suiza y Bélgica. Como esta iconografía no se encuentra fuera de esos ambientes, recojo aquí nueve fotografías para dar a conocer esta extraordinaria manifestación del arte cristiano.

Como anécdota personal diré que hace algunos años un religioso me regaló una pequeña estampa enmarcada de un "Johannesminne". (En concreto, la número 9, la única en la que los personajes no se dan la mano, junto con la 8, que es de principio del s. XVI, a diferencia de las demás, que son todas del XIV). En los cambios de conventualidad que he tenido, este es el único objeto decorativo que llevo conmigo y que tengo siempre presente en mi habitación.














5 comentarios:

  1. No sé por qué me he levantado triste, pero he visto estas fotografías tan hermosas, he pensado que yo también puedo reposar mi cabeza en el pecho de Cristo, que Él me da su mano, y me he sentido mejor. Gracias por darnos a conocer estas preciosidades. Paolo

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  2. ¡Qué imágenes más dulces y sugerentes!Me han recordado el cuadro
    del hijo pródigo y el libro tan entrañable.Como Paolo también he
    reposado mi cabeza sobre el corazón de Xto.
    Me gustan mucho las entradas de arte y literatura.Son muy
    novedosas.GRACIAS.
    Betania

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  3. Yo hace muchos años que hago la oración así: reclinada en el pecho del Señor. Allí encuentro mucha paz y no necesito más. Ana Viciedo.

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  4. A mi, como a Betania, estas imágenes también me recuerdan al hijo pródigo. Y me gustaría siempre estar reclinada en el pecho del Señor. Siempre que acudo a Él me recibe con ese amor. Teresa C.

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  5. Por eso yo digo que San Juan fue el primer adorador del Sagrado Corazón de Jesús.

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