Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 15 de mayo de 2014

La puerta del castillo es la oración


La vidriera que representa el Castillo Interior de santa Teresa de Jesús se encuentra en la casa provincial de las Carmelitas Teresas de San José en la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana). Santa Teresa presenta el alma como un castillo de cristal lleno de tesoros. La puerta del castillo es la oración.

Para Teresa, la oración no se debe limitar a repetir fórmulas aprendidas, sino que consiste en establecer una relación personal de amor con Cristo: «A cuanto yo puedo entender, la puerta para entrar en este castillo es la oración y consideración, no digo más mental que vocal, que como sea oración ha de ser con consideración. De hecho, si alguien no advierte con quién habla y lo que pide y quién es quien pide y a quién, a eso no lo llamo yo oración, aunque mucho menee los labios» (1M 1,7). 

Dice cosas parecidas cuando explica la diferencia entre oración vocal, mental (o meditación) y contemplativa: «Rezar el Padre Nuestro (o lo que queráis) es oración vocal. La oración mental es pensar y entender qué hablamos y con quién hablamos y quiénes somos nosotros que hablamos con tan gran Señor y lo poco que le hemos servido y lo mucho que estamos obligados a servirle. No penséis que la oración mental es otra algarabía ni os asuste el nombre. En estas dos cosas, nosotros podemos algo, con el favor del Señor; en la contemplación no podemos nada, es obra de Su Majestad» (CV 25,3).

Para entender el pensamiento de santa Teresa de Jesús, hemos de recordar que para ella, como para san Juan de la Cruz, san Ignacio de Loyola y sus contemporáneos, la oración no consiste únicamente en estar en presencia del Señor sin hacer otras cosas, sino que es algo más amplio: una manera de vivir, de relacionarse con los demás, de estar ante el mundo. A eso hoy lo llamamos espiritualidad o vida espiritual.

La vida de oración (o espiritualidad) no se reduce a la esfera de las cosas inmateriales, sino que abraza toda la vida del creyente que desea identificarse con Cristo, dejándose guiar por su Espíritu.

Para Teresa está claro que la verdadera amistad con Jesús consiste en relacionarse con Él para revestirse de sus sentimientos, para imitar su ejemplo y vivir conforme a sus enseñanzas. Por eso, la oración necesita de momentos de encuentro personal con Él, en el silencio y la soledad, pero después se prolonga en la vida, que es la verdadera demostración de su autenticidad. 

Esto lo trata en todo el libro del Castillo Interior, pero insiste más en ello en las últimas moradas, porque las buenas obras son la demostración de que una vida contemplativa es auténtica.

7 comentarios:

  1. Ojala yo consiga algun dia, hacer de mi vida una oracion constante, de momento solo lo intento.Fina.

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  2. Ayer precisamente, en la oración de la tarde, leyendo libros de espiritualidad, en la soledad y el silencio, experimenté un dulzura en mi corazón que me llenaba todo mi ser; como tener hilo directo con Dios. Esos momentos le cargan a uno las pilas para relativizar todo lo demás; donde te das cuento qué es lo realmente importante en esta vida: gozar de la gloria del Señor, intentando hacérselo llegar de alguna manera con el ejemplo al prójimo. José Mª Celdrán.

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  3. Me he quedado sin palabras,después de leer las reflexiones de hoy.¡Qué pobreza e
    insensatez la mía.Creo que tengo roto el hilo directo con Dios.Por favor,pido una oración.

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  4. Y yo que puedo decir? que mi vida de oración es un desastre, lo intento pero para mí es muy complicado,me distraigo con muchas cosas, también pido que me ayudeis con vuestras oraciones.gracias Isabel

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  5. Padre Eduardo:
    Aunque he leído el libro de las Moradas entero, no llego a comprender qué significa contemplar en la oración.
    ¿ podría explicarlo con palabras fáciles para los que somos más torpes ?

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  6. Gracias P. Eduardo! Siempre pensé que el vitral simbolizaba el Templo de Jerusalen hecho por Salomón... Ahora con su explicación cobra sentido y me encanta! Sobretodo por los destellos de luz que provienen del centro...
    Necesitamos montones de oraciones para poder extender los segundos de paz y alegría que nos ofrece la amistad con nuestro Señor. Te pido, Señor, que mi vida sea un pequeño reflejo de Ti.

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  7. ¡Cuánto tiempo hacía que no leía estas palabras de la Santa!
    Como ella lo tenía tan claro, con qué claridad lo transmite todo. Aunque luego a nosotros, que no hemos tenido sus experiencias, nos resulta más difícil. De alguna manera, ella con sus palabras nos acerca un poco a la experiencia de Dios que buscamos. Hace de intermediaria.

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