Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 18 de enero de 2013

La vida pública de Jesús

Ya hemos tenido ocasión de hablar de la concepción del Señor y de su nacimiento (especialmente aquí) así como de su vida escondida en Nazaret durante unos 30 años. También hemos tratado del bautismo en el Jordán, con el que dio inicio a su vida pública. Durante su ministerio, Jesús fue identificado por todos con un predicador (aquí hemos tratado del contenido de su predicación y aquí de las parábolas). Su predicación va unida a la victoria sobre el mal y sobre el demonio (de lo que hablamos en esta entrada) y a los milagros (de los que tratamos aquí). Los próximos tres días, si Dios quiere, hablaremos del primero, que tuvo lugar en Caná de Galilea. A lo largo del año nos iremos acercando a otros aspectos de su vida y a algunos contenidos concretos de su predicación.

Hoy me basta con recordar que Jesucristo revela a Dios y salva a los hombres con sus palabras y con sus obras. Su predicación ayuda a comprender sus acciones; al mismo tiempo, sus obras iluminan sus palabras. La comunidad primitiva confesó su fe en «Jesús de Nazaret, que pasó haciendo el bien y liberando a los oprimidos por el demonio, porque Dios estaba con Él» (Hch 10,38). Cuando quieren presentar un resumen de su vida, dicen que «recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la Buena Noticia del reino, y sanando todas las enfermedades y las dolencias del pueblo» (Mt 4,23; 9,35). Los primeros cristianos estaban convencidos de que la predicación, los milagros y la victoria sobre el mal provienen de la misma fuente: el poder de Dios que actúa en Jesús. Al evocar estas cosas, descubren el misterio de su identidad. 

El Tiempo Ordinario que acabamos de comenzar es una oportunidad para profundizar en el misterio de Jesucristo, en sus palabras y en sus obras; es una oportunidad para crecer en la amistad con Él. Esperemos que sepamos aprovecharlo.

2 comentarios:

  1. Aqui en Caravaca decimos que "hasta San anton, Pascuas son" pero ya se han pasado y enseguida enpezarà la cuaresma ¡Se pasa todo tan rapido!
    Ojala como ustéd nos dice, sepamos aprovecharlo.
    Fina

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  2. Me parece muy importante este relacionarnos con Dios en la vida cotidiana. Encontrarle en las pequeñas cosas de cada día. En lo escondido, eso que sólo el corazón conoce. De lo contrario andamos desasosegados, buscando un no sé qué extraordinario que nos "ilumine" y nos dé la certeza de que Dios está con nosotros. ¡Qué nuestro corazón sepa descansar en la casa de Nazaret, con la sagrada familia, atentos a los pequeños detalles! Gracias por el recordatorio. Nuria

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