Música ucraniana del siglo XV, grabada por un coro de Kiev. El Señor tenga piedad de su pueblo y le conceda la paz.
domingo, 13 de marzo de 2022
jueves, 10 de marzo de 2022
Perseverancia en la oración
El evangelio que se lee hoy en misa (Mateo 7,7-12) dice: "Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!"
miércoles, 9 de marzo de 2022
Solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente
martes, 8 de marzo de 2022
8 de marzo, día de la mujer
El 8 de marzo es una jornada dedicada a reivindicar los derechos de las mujeres. Hemos avanzado mucho en materia de igualdad de derechos y oportunidades para todos, pero tenemos que seguir mejorando. Por desgracia, en distintos lugares del planeta siguen existiendo discriminaciones de muchos tipos hacia las mujeres. También hacia otros colectivos, pero hoy se trata de tomar conciencia de uno concreto.
jueves, 3 de marzo de 2022
Significado de la Cuaresma
Todas las cosas importantes las preparamos con tiempo: una boda, un examen de fin de carrera, el nacimiento de un hijo... La Pascua es tan importante para los cristianos, que la preparamos durante 40 días.
miércoles, 2 de marzo de 2022
Para comprender lo que está pasando en Ucrania
Soria, a 2 de marzo de 2022. Quiero compartir con mis amistades una reflexión en este Miércoles de Ceniza, en el que el papa nos ha pedido orar por la paz en Ucrania. Dice santa Teresa de Jesús que no basta con repetir fórmulas, sino que tenemos que pensar quién soy yo que hablo, con quién hablo y qué es lo que le quiero decir. Así, al orar por la paz, no puedo dejar de pensar en lo que está sucediendo, para intentar comprenderlo y para pedir al Señor que nos dé luz a todos.
Miércoles de ceniza: Recuerdo de nuestra fragilidad
Durante los primeros siglos del cristianismo, se imponían las cenizas sobre la cabeza y se vestían de saco los pecadores públicos que querían ser reconciliados con la Iglesia al llegar la Pascua. Tenían que pasar 40 días de ayuno y penitencia antes de conseguir el perdón.
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