Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 9 de septiembre de 2026

ICONO DE LA "VIRGEN DEL CONSUELO"


En el monasterio de Vatopedia, en el monte Athos se conserva un curioso icono del siglo XIV, que representa a la Virgen María, con el título de "Panagia Paramythia" o "Nuestra Señora del Consuelo".

Cuenta la tradición que una mañana, antes de abrir las puertas del monasterio, el abad se paró a saludar la imagen de la Madre de Dios, como hacía cada mañana. Entonces, la Virgen le dijo que no lo hiciera, porque se acercaba un barco de piratas a la isla con intención de asaltar el monasterio.

Entonces, el Niño Jesús levantó su brazo y colocó su mano sobre la boca de su Madre, diciéndole que no les avisara, porque merecían el castigo a causa de sus graves pecados. Pero María tomó la mano de su Hijo y, moviendo un poco la cabeza para poder hablar, volvió a advertir al monje, que ese día no abrió las puertas de la muralla, siguiendo el consejo de la Virgen.

Algunas horas después llegaron los piratas, que no pudieron entrar en el monasterio. Los monjes se arrepintieron y cambiaron de vida, convirtiéndose en ejemplo para muchos otros.

El icono se venera hasta el presente como milagroso e incluso tiene fiesta litúrgica propia. De hecho, se conservan copias en muchas iglesias y monasterios.

Muchos rezan ante este icono de la Virgen para ser liberados de sus vicios.

La primera vez que lo vi, pensé que María estaba besando con ternura la mano de su Hijo. 

«Oh Panagia Paramythia, Consuelo de los afligidos, vuelve tus ojos misericordiosos hacia mí. Tú que detuviste la mano del castigo con tu amor maternal, detén ahora el poder del vicio que me encadena. Intercede ante tu Hijo para que me conceda la fuerza de romper estas cadenas y sane mi alma herida. Amén».

«Nuestra Señora del Consuelo, mi refugio en la tormenta, a ti clamo en mi debilidad. Cuando el deseo del vicio me asalte, sé tú mi escudo y mi fortaleza. Llena mi corazón con la dulzura de tu gracia para que desprecie los falsos placeres del mundo y encuentre la verdadera paz en tu Hijo. Amén».

«Madre del Consuelo, Panagia Paramythia, toma mi mano, aparta de mí la tentación y libérame de las cadenas de mi vicio. ¡Sálvame por tus oraciones!»

«Como muralla inquebrantable y fuente de misericordia, nos refugiamos en ti, O Santísima Madre de Dios. Tú que en tu icono de la Paramythia nos muestras tu compasión maternal, apresúrate a librarnos de la esclavitud de las pasiones y de los vicios que oscurecen nuestra mente. Oh Madre del Consuelo, aplaca la tormenta de mi corazón e intercede ante Cristo Dios para que salve mi alma».

«No tenemos otra ayuda ni otra esperanza sino a ti, Soberana del mundo. Al contemplar tu santo icono, te suplicamos: detén la mano del enemigo que nos induce al pecado y rompe las cadenas del vicio que nos ata. Tú que eres el Consuelo de los pecadores arrepentidos, levántanos del abismo de la caída y guíanos hacia la luz de la pureza de tu Hijo. ¡Amén!»

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