Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 13 de junio de 2013

Historia de Jerusalén


Su nombre significa «Ciudad de paz». Fue un asentamiento cananeo desde el tercer milenio a.C. (y en guerras continuas desde entonces). Melquisedec era su rey en tiempo de Abrahán. El rey David la arrebató a los jebuseos y estableció allí la capital política y religiosa hacia el año 1000 a.C. Salomón construyó el Templo, varias veces destruido y reedificado. Arrasada por los babilonios el 587 a.C., reconstruida en tiempo de los persas, cae después en manos de los griegos, alcanza cierta independencia con los Macabeos y es ocupada por los romanos el 63 a.C. Herodes el grande construyó el Templo que conoció Jesús (hoy solo queda el muro de las lamentaciones, que eran los cimientos de la explanada del Templo en esa época). 

Después de morir Jesús, ha sido conquistada 11 veces y destruida totalmente 5. Los judíos se sublevaron y fue arrasada por los romanos el 70 d.C. y de nuevo algunos años después. El emperador Adriano construyó una nueva ciudad sobre sus ruinas a la que llamó Aelia Capitolina, el año 135 d.C.

A partir del 313, el emperador Constantino edificó grandes basílicas y se convirtió en una ciudad cristiana. La tomaron los persas el 614 y la reconquistaron los bizantinos el 628. Cayó en manos de los musulmanes el 637. Fue reconquistada por los cruzados el 1099, volviendo a manos de los musulmanes en 1187. Los turcos se la anexionaron en 1516. Finalmente, se convirtió en capital de Palestina bajo mandato británico en 1917. 

Con la creación del estado de Israel en 1948, Israel se quedó con la parte nueva y Jordania la vieja. Tras la guerra de los seis días (1967) fue totalmente ocupada por los israelitas, que la convirtieron en su capital «eterna e indivisible» en 1980. Los palestinos también la quieren por capital «eterna e indivisible». La ONU la ha declarado en varias ocasiones ciudad internacional, sin que nadie haga caso. 

En ningún lugar del mundo se ha rezado tanto y en ningún lugar del mundo se ha derramado tanta sangre. Allí queda al descubierto lo mejor y lo peor de la humanidad, invitándonos a hacer una opción: o el hombre viejo con sus odios o Cristo con su fuerza de perdón y reconciliación.

En la explanada del Templo se conservan 2 grandes mezquitas: la mezquita dorada de Omar o cúpula de la roca, de finales del s. VII, y la de Al-Aqsa, del s. VIII (reestructurada en el s. XI y ampliada y embellecida en el s. XX). En la primera está el antiguo Monte Moria (donde Abrahán ofreció a su hijo Isaac), sobre el que posteriormente se levantó el altar de los sacrificios del templo y desde el que Mahoma habría subido al cielo en una visión. Por la situación política el acceso es difícil y la entrada a las mezquitas imposible para los no musulmanes.

El resto de la ciudad está llena de ruinas arqueológicas y de monumentos históricos (el cardo romano, iglesias, sinagogas, mezquitas, palacios, museos...). 

Dentro de las murallas se distinguen cuatro barrios: el musulmán, el judío, el cristiano y el armenio. Numerosas mezquitas, sinagogas, iglesias y monasterios llenan sus calles. La Vía Dolorosa recorre el barrio musulmán y concluye en el corazón del barrio cristiano: la iglesia del Santo Sepulcro.

Desde el Monte de los Olivos se puede contemplar una hermosa vista panorámica de la ciudad. Allí están las iglesias del Dominus Flevit, de la Agonía, del Pater Noster, de la Ascensión, la iglesia rusa de Santa María Magdalena, la griega sobre la Tumba de la Virgen, etc. Las llamadas “tumbas de los profetas” y los cementerios (judíos en las laderas del monte, musulmanes junto a las murallas) dan a la ciudad una estampa inolvidable.

En el Monte Sión (hoy fuera de las murallas del s. XVI, aunque en la antigüedad dentro del recinto amurallado) se halla la tumba de David (al lado, en el cementerio cristiano está la tumba de Schindler y un monumento a los muertos del Holocausto), el cenáculo (lugar de la Última Cena, de Pentecostés y de las reuniones de la Iglesia primitiva), la iglesia de san Pedro in Galicantu (sobre la casa de Caifás y cárcel de Jesús, donde Pedro lo negó tres veces) y la abadía benedictina de la Dormición de la Virgen.

4 comentarios:

  1. Tierra de Jesus Cuantas gerras ha sufrido QUISISTE nacer en un pais muiy complicado quisiste educar y atraer alos hombres ati y no quisieron moriste por ellosy no te aceptaron y Tu corazon de Jesus los siges amando Un abrazo de mi parte Ana Maria

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  2. Tierra de Jesus Cuantas veces has sido destruida
    Y TU quisiste nacer ai en esa tierra complicada Cuantas gerras y tu perdonaste Quisiste enseñarles y no te hicieron caso HASTA MORIR POR ELLOS Y POR TODOS Gracias por todo
    ANA Maria

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  3. Aunque haya estado en Tierra Santa,todos
    los días aprendo algo con sus crónicas.
    Va a ser un regalazo para los seguidores
    del blog,oírselo explicar allí.
    Gracias y bendiciones para usted y para
    todo el grupo.

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  4. Con tan buenas descripciones se hace difícil no poder imaginarse la ciudad y sus contrastes! Nos anima a conocerla en persona aún con los peligros que pudieran presentarse, retando distancia y costo! Que Dios los cuide!

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