Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 28 de septiembre de 2012

Viajes de las reliquias de santa Teresita

Los restos mortales de Santa Teresa de Lisieux se encuentran recorriendo el mundo desde 1994 en una extraña peregrinación, lo que supone un acontecimiento mundial sin precedentes. Normalmente son los fieles los que peregrinan a los lugares santos, como Jerusalén, Roma o Santiago de Compostela. En este caso es al revés, son las reliquias de Santa Teresita las que visitan a los fieles.

Todo comenzó cuando el rector de la Basílica de Lisieux decidió organizar unos encuentros de oración en París, Lyon y Marsella, como preparación al centenario de la muerte de la santa en 1997. Para dichos encuentros, se trasladó  desde el Carmelo de Lisieux la urna-relicario que conserva sus restos. La participación de fieles fue tan desbordante que pilló desprevenidos a los organizadores. Además, desde numerosos monasterios y santuarios solicitaron poder albergar en sus muros tan preciosas reliquias y organizar encuentros de oración en torno a ellas. También llegaron peticiones desde otros países. En cada lugar se repitieron las mismas escenas: auténticas muchedumbres se agolpaban en las puertas de los templos y en los caminos por donde había de pasar la furgoneta con el relicario, para poder verla, aunque fuera de lejos. Igualmente, se multiplicaron las conversiones y las vocaciones para la vida religiosa y sacerdotal, renovándose la práctica sacramental en muchos fieles. Los testimonios de agradecimiento por los favores recibidos son incontables.

Las reliquias han visitado Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Italia, Suiza, Austria, Eslovenia, Brasil, Holanda, Rusia, Siberia, Kazakhistán, Argentina, Estados Unidos, Honolulu, Filipinas, Taiwán, Hong Kong, México, Irlanda, Bosnia-Herzegovina, Canadá, Australia, Polinesia, las islas de Nueva Caledonia, Walis y Fortuna, Vanatu, Tahití y las Islas Marquesas, El Líbano, Iraq, La Reunión, Madagascar, Isla Mauricio, Malta, España, Malí, Colombia, Portugal, Burkina Fasso, Egipto, Polonia, Camerún, Costa de Marfil, Ecuador, Israel y Palestina...

Recuerdo que participé activamente en su visita de finales de 1999 a Estados Unidos. Los más optimistas esperábamos algunos miles de visitantes. Muchos presagiaban un tremendo fracaso. Nadie podía imaginarse la movilización de varios millones de personas en los tres meses que permaneció en el país. Recuerdo la impresionante escena de la 5ª Avenida de Nueva York cerrada al tráfico. Más de 100.000 personas llenaron los alrededores de la Catedral Católica de San Patricio, haciendo colas durante horas para poder entrar en el templo algunos minutos, a pesar de que fuera la temperatura era inferior a los 0º centígrados. En Oklahoma City abríamos cada hora su santuario hasta que se llenaba. Entonces se realizaba una celebración litúrgica a puertas cerradas. Posteriormente los fieles abandonaban el templo por las puertas laterales y se volvía a llenar con otros nuevos. Muchos de los participantes habían recorrido ¡más de 1000 Kilómetros! Y al llegar tenían que hacer colas bajo la nieve de ¡hasta 5 horas! Las visitas y las celebraciones tampoco cesaban durante las horas nocturnas. En cada nuevo destino se agolpaban los periodistas y las cámaras de televisión para retransmitir el fenómeno. Variando las circunstancias externas, esta situación se ha repetido en latitudes tan distintas como Filipinas (donde fueron visitadas por más de 10,000.000 de personas), el Líbano o la Isla de la Reunión.

La visita a España se realizó desde el 4 de septiembre al 22 de diciembre de 2003 y yo tuve el gozo de encargarme de la organización práctica: transporte, seguros, calendario, acompañantes... Con el actual vicario general de mi Orden y el entonces vicesecretario de asuntos generales de la Conferencia Episcopal Española me desplacé a Lisieux para concretar las cosas. Después, durante cuatro meses, santa Teresita se hizo presente en unas 200 localidades esparcidas por toda la geografía nacional, recorriendo más de 20.000 kilómetros. La recepción fue multitudinaria en cada uno de los destinos, tanto en las catedrales, como en los monasterios, parroquias, seminarios, conventos e instituciones variadas que visitaron: centros de estudio, colegios, residencias de ancianos, aeropuerto de Madrid, cárcel de León, hospital provincial de Zaragoza, universidad católica de Murcia, etc. Los responsables de la organización repartimos más de 1,500.000 estampas con fotografías de la Santa y oraciones. En numerosos lugares los responsables locales repartieron también cajas de estampas, folletos y publicaciones variadas. Se calcula que más de 2,000.000 de personas participaron en los distintos actos en su honor.

En la mayoría de las catedrales visitadas se repitieron las mismas observaciones: «nunca se habían visto tantas personas juntas en el templo». En muchos casos se organizaron colas de varias horas para acceder a venerar las reliquias. Los numerosos autocares con peregrinos que se desplazaban desde los pueblos a las ciudades causaron algunos atascos de tráfico. A pesar de todo, no hubo ningún suceso lamentable en todo el trayecto, a excepción de algunas lipotimias, muy comunes en las grandes aglomeraciones.

Los transportes por la Península se realizaron en una furgoneta adaptada para acoger el relicario. A Mallorca viajaron en Ferry. Durante todo el camino se turnaron dos conductores para llevar la furgoneta. Igualmente, fue acompañada en todo momento por al menos un Carmelita Descalzo, que se iban alternando. Varios voluntarios acompañaron todos los desplazamientos con otros coches, ayudando en todo lo necesario para el buen funcionamiento del viaje: organización de las procesiones, traslados, reparto de materiales, arreglo de pequeños desperfectos en la urna, etc. Ahora que se acerca el día de su fiesta no puedo dejar de recordar aquellos días con agradecimiento al Señor y a todos los que colaboraron.

7 comentarios:

  1. He tenido el gozo de participar en varios encuentros en los que han estado presentes las reliquias de santa Teresita, en Francia en 1997, en Ávila en 2003, en la JMJ de Madrid en 2011 y siempre me ha impresionado la cantidad de jóvenes y la profunda espiritualidad que se respiraba en los encuentros. E.N.

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  2. Esta entrada me ha traído muy gratos recuerdos. Mi marido y yo hemos tenido el gran privilegio de orar delante de la urna, en nuestro pueblo,(Caravaca) y en Fatima. Son momentos inolvidables.

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  3. Estoy viviendo,como si fuera ahora mismo,la preparacion y llegada de
    las reliquias al monasterio cisterciense de la Palma en Cartagena, donde llegaron escoltadas por un jovencísimo y entusiasta P.Eduardo.
    Fue un gran día para todos y nos habría encantado que pasaran allí la
    noche.Gracias por tanto regalo que nos llega por su dedicación y
    generosidad.Betania

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  4. También para mí fue un momento inolvidable al paso por Castellón. Esta santa siempre me ha ayudado mucho y también con el tiempo conocer a su familia, sus padres... Gracias por estos días de preparación para celebrar su fiesta. Nuria

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  5. Tuve la suerte de venerarla en Caravaca Granada Cordoba Murcia Castellon Desierto de las palmas Villarreal Segorbe y en PORTUGAL
    y en Francia en Nostre Dam de Vie
    Gracias Santa Teresita por tantas gracias recibidas La lluvia de rosas cayo sobre la tierra y esta cayendo sobre aquellos que te
    invocan Ana Maria

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  6. Padre Eduardo, cuando vendrá la reliquia a Puerto Rico.

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  7. Recuerdo mucho esa visita al Perú, La Libertad, Trujillo; llegaron las reliquias al distrito de moche, venia acompañando Fray Percy, hoy sacerdote eterno, era 2011 y celebrábamos el centenario de la llegada a de los padre carmelitas descalzos, a mi querido Perú, mi persona recién conocía poco de la familia carmelita descalza, y en noviembre de ese año, llego, y solo me separe del relicario 12 horas, mi vida había encontrado lo que tanto buscaba, fue el Julio de ese año, en que encontré una nueva familia para mi, recuerdo como si fuera ayer, cuando Fray Percy, me pido que lo ayudara a sacarla del carro donde la traían y había que colocarla en el anda, para su recorrido a pie, y después de eso, fui el ultimo en poner el ultimo seguro el día de su partida de mi querido trujillo, ahora que ya formo parte de la familia como carmelita descalzo seglar con primera promesa temporal

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