Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 26 de agosto de 2012

26 de agosto. Transverberación de santa Teresa de Jesús

“Entre las virtudes de Teresa, brilló con luz propia la caridad divina. Este amor se fue avivando en ella gracias a las innumerables visiones y revelaciones con que Cristo la favoreció. Una vez el Señor la tomó por esposa. En otra ocasión Teresa vio un ángel que con un dardo encendido le transverberaba el corazón. De resultas de estas mercedes celestiales, sintió la Santa tan abrasadamente el amor divino en las entrañas, que, inspirada por Dios, emitió el voto, difícil en extremo, de hacer siempre lo que ella creyese más perfecto y para mayor gloria de Dios”. (Gregorio XV, Bula de canonización).

La liturgia del Carmelo Teresiano recuerda hoy la Transverberación de la Santa Madre Teresa de Jesús. La escena, inmortalizada por Bernini en la iglesia de Santa María de la Victoria en Roma, nos la cuenta ella misma en el libro de su Vida: «Veía un ángel cabe mí, hacia el lado izquierdo, en forma corporal [...]. Veía en sus manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios [...]. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento».

Oración colecta. Señor Dios nuestro, que abrasaste de un modo maravilloso el corazón de santa Teresa (nuestra Madre) con el fuego de tu Santo Espíritu, para fortalecerla en las empresas que por tu nombre había de realizar en la Iglesia; concédenos, por su intercesión, experimentar la fuerza de tu amor y trabajar con generosidad por la venida de tu reino.

Oración sobre las ofrendas. Que esta víctima, Señor, que ofrecemos en el altar, acreciente en nosotros la generosidad en tu servicio, a imitación de santa Teresa, (nuestra Madre), que hizo de su vida una oblación para bien de toda la Iglesia.


Oración después de la comunión. Por la participación de este pan de vida derrama en nuestros corazones tu Santo Espíritu, para que, en esta conmemoración de santa Teresa (nuestra Madre) experimentemos la fuerza de tu amor y la comuniquemos a los hombres, nuestros hermanos.

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