Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 13 de febrero de 2016

lecturas de la misa en Cuaresma


El actual leccionario dominical tiene tres ciclos de lecturas. Un año se lee el evangelio según san Mateo (ciclo a), otro el evangelio según san Marcos (ciclo b) y otro el evangelio según san Lucas (ciclo c, el de este año). El evangelio de san Juan se lee cada año en las grandes fiestas de Navidad y Pascua y en algunos domingos de los otros ciclos, especialmente el año de san Marcos, que al ser el más corto no da para todo el año.



El primero (ciclo a) propone un itinerario bautismal para los domingos de Cuaresma. Está organizado con los evangelios que la Iglesia primitiva utilizaba en la preparación de los catecúmenos: 
primer domingo: las tentaciones del Señor en la versión de Mateo
segundo domingo: la transfiguración en la versión de Mateo
tercer domingo: la samaritana
cuarto domingo: el ciego de nacimiento
quinto domingo: la resurrección de Lázaro
sexto domingo (Domingo de Ramos): la entrada de Jesús en Jerusalén y su pasión en la versión de Mateo

El segundo (ciclo b) propone el camino pascual de Cristo: 
primer domingo: las tentaciones del Señor en la versión de Marcos
segundo domingo: la transfiguración en la versión de Marcos
tercer domingo: el templo destruido y reedificado es el cuerpo de Jesús
cuarto domingo: Dios ha mandado a su Hijo para salvar al mundo
quinto domingo: el grano de trigo muere para dar fruto abundante
sexto domingo (Domingo de Ramos): la entrada de Jesús en Jerusalén y su pasión en la versión de Marcos

El tercero (ciclo c, este año), por su parte, expone la llamada a la conversión para todos los cristianos: 
primer domingo: las tentaciones del Señor en la versión de Lucas
segundo domingo: la transfiguración en la versión de Lucas
tercer domingo: convertirse o perecer
cuarto domingo: el hijo pródigo
quinto domingo: la adúltera perdonada
sexto domingo (Domingo de Ramos): la entrada de Jesús en Jerusalén y su pasión en la versión de Lucas

Las primeras lecturas de los domingos presentan las principales etapas de la historia de la salvación, mostrándonos que la revelación es la realización progresiva de un proyecto eterno de Dios, desarrollado en el tiempo, que se dirige hacia Cristo y culmina en él. 

Dios se revela según un proyecto, en el que cada intervención de Dios presupone las anteriores y prepara las siguientes, en una tensión hacia su realización definitiva, de la que cada etapa es anuncio, prefiguración y promesa. 

Por eso, el Antiguo Testamento nos ayuda a comprender el misterio del Nuevo. Al mismo tiempo, solo la luz de Cristo permite comprender el mensaje del Antiguo Testamento. Se reparten así: 

Ciclo a: 
primer domingo: creación y caída de los primeros padres
segundo domingo: vocación de Abrahán
tercer domingo: liberación de la esclavitud de Egipto y camino de Israel por el desierto
cuarto domingo: unción del rey David
quinto domingo: promesa de la nueva alianza
sexto domingo (Domingo de Ramos): el siervo de Yahvé

Ciclo b: 
primer domingo: diluvio y alianza con Noé
segundo domingo: sacrificio de Abrahán, padre de la fe
tercer domingo: alianza de Dios con Moisés, en el Sinaí
cuarto domingo: destierro y liberación del exilio
quinto domingo: la nueva alianza
sexto domingo (Domingo de Ramos): el siervo de Yahvé

Ciclo c: 
primer domingo: orígenes de Israel
segundo domingo: alianza con Abrahán
tercer domingo: vocación de Moisés
cuarto domingo: la Pascua celebrada en la tierra prometida
quinto domingo: promesa de renovación
sexto domingo (Domingo de Ramos): el siervo de Yahvé

Las segundas lecturas están tomadas de las cartas de san Pablo, y sirven para iluminar los temas del día con reflexiones del apóstol.

En lugar del aleluya se canta otro tipo de aclamación antes del evangelio.


Tal como hemos dicho, este año (Ciclo c) las lecturas de las misas de los domingos son una llamada a la conversión.

Dios nos invita a convertirnos por medio de los profetas: «Convertíos a mí de todo corazón» (Jl 2,12), de Cristo: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está llegando. Convertíos y creed el evangelio» (Mc 1,15) y de San Pablo: «En el nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2Cor 5,20). 

Al hablar de «conversión», el Nuevo Testamento usa la palabra «metanoia». En el griego clásico se utilizaba para señalar que alguien que seguía un camino equivocado, vuelve atrás y emprende el correcto. Por eso, terminó significando «cambiar de opinión, arrepentirse». 

En la Biblia, la «conversión» indica una verdadera transformación, que conlleva una nueva manera de actuar, tal como pide san Pablo: «No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios» (Rom 12,2). Se trata de cambiar la vida, tomando a Jesús como modelo, de abandonar al hombre viejo para revestirse del nuevo (cf. Col 3,9-10).

Por otro lado, los evangelios de los días feriales exponen los grandes temas cuaresmales: la llamada a la conversión, el amor al prójimo, el perdón de los pecados y la pasión de Cristo. Las dos últimas semanas, según una antigua tradición, se toman de san Juan, de los capítulos que anuncian la muerte salvadora de Jesús.

Las primeras lecturas de los días feriales están escogidas en referencia a los evangelios, para ayudarnos a comprenderlos mejor.

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