Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 6 de noviembre de 2026

6 de noviembre. SAN NUÑO ÁLVARES PEREIRA DE SANTA MARÍA, O. CARM. Presentación y oraciones de la misa


San Nuño de Santa María (1360-1431) es una de las figuras más admiradas de la historia portuguesa. Militar victorioso, consejero de reyes, fundador de conventos y religioso carmelita, supo unir la fortaleza del caballero con la humildad del contemplativo.

Nació en Portugal en 1360, probablemente en Cernache do Bonjardim. Pertenecía a una familia noble y recibió la formación propia de un caballero cristiano. Muy joven entró al servicio de la corona y pronto destacó por sus cualidades militares.

La crisis sucesoria que siguió a la muerte del rey Fernando puso en peligro la independencia de Portugal. Nuño apoyó a Juan I de Avis y fue nombrado condestable del reino. Su nombre quedó unido para siempre a la victoria de Aljubarrota (1385), decisiva para la historia portuguesa. Sin embargo, quienes lo conocieron afirmaban que su principal fortaleza no era la espada, sino la fe.

Devoto de la Eucaristía y de la Virgen María, procuraba participar diariamente en la misa y mantenía una intensa vida de oración. Entendía sus responsabilidades políticas y militares como un servicio a Dios y al bien común.

Con el paso de los años fue creciendo en él el deseo de una vida más retirada. Tras enviudar, renunció progresivamente a honores y riquezas. En 1423 ingresó en el convento carmelita que él mismo había fundado en Lisboa, tomando el nombre de fray Nuño de Santa María.

Quiso vivir como un simple hermano, dedicado a la oración y al servicio de los pobres. Los atendía personalmente y encontraba en ellos el rostro de Cristo.

Murió el domingo de Pascua de 1431. El pueblo comenzó inmediatamente a venerarlo como «el santo condestable». Su vida demuestra que la santidad puede florecer tanto en los campos de batalla como en el silencio del claustro cuando todo se pone al servicio de Dios.


ORACIÓN COLECTA. Señor Dios nuestro, que llamaste a san Nuño a que, dejando el mundo, siguiera a Cristo en la Orden de María; concédenos, por su intercesión, que, negándonos a nosotros mismos, nos entreguemos a ti de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES. Oremos al Padre, que nos llama a seguir a Cristo con generosidad y entrega, e imploremos la intercesión de san Nuño de Santa María.

- Por la Iglesia, el papa, los pastores y todos los consagrados, para que, fortalecidos por la oración, anuncien el Evangelio con valentía y humildad. Roguemos al Señor.

- Por los gobernantes y quienes tienen responsabilidades públicas, para que, a ejemplo de san Nuño, pongan sus capacidades al servicio de la justicia, la paz y el bien común. Roguemos al Señor.

- Por la familia del Carmelo, para que, siguiendo el ejemplo de san Nuño, crezca en fidelidad a la oración, amor fraterno y servicio a los pobres. Roguemos al Señor.

- Por los pobres, los enfermos, los que sufren las consecuencias de la guerra y quienes se sienten abandonados, para que encuentren en nosotros la cercanía y el consuelo de Cristo. Roguemos al Señor.

Padre misericordioso, escucha las súplicas que te presentamos y concédenos, por intercesión de san Nuño, seguir a tu Hijo con un corazón libre y generoso. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS. Dios de bondad, que en san Nuño has querido destruir al hombre viejo y crear en él un hombre nuevo, a tu imagen; concédenos por sus méritos, ser renovados por ti, como él lo fue, para que podamos ofrecerte un sacrificio que te sea agradable. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

PREFACIO. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque en san Nuño de Santa María nos has dado un admirable ejemplo de fortaleza en la fe y de humildad en el servicio. Él, que alcanzó gloria y honores como defensor de su pueblo, supo reconocer que toda victoria encuentra su plenitud en el amor y que la verdadera grandeza consiste en entregarse a ti.

Movido por tu Espíritu, renunció a las riquezas y dignidades del mundo para abrazar la vida humilde del Carmelo. En la oración, la devoción eucarística y el servicio a los pobres, descubrió que seguir a Cristo es ponerse al servicio de los más pequeños y buscar tu reino por encima de todo.

Su vida nos enseña que la santidad puede florecer en medio de las responsabilidades del mundo y alcanzar su plenitud en el silencio de la contemplación, cuando todo se convierte en ofrenda de amor.

Por eso, con los ángeles y los santos, te alabamos y cantamos sin cesar: Santo, santo, santo...

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN. Te rogamos, Padre, que nosotros, tus siervos, fortalecidos por este sacramento, aprendamos a buscarte sobre todas las cosas, a ejemplo de san Nuño, y ser nosotros, mientras vivamos en el mundo, imagen del hombre nuevo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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