Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 23 de marzo de 2014

Me pidió de beber. Pensamientos de una mujer samaritana


Fui a por agua a la fuente de Jacob, como siempre, a la hora menos frecuentada, por el sol vertical de medio día. Prefería el calor implacable a la mirada de desprecio de las otras mujeres. 

Vi a lo lejos la figura de un hombre. Ni siquiera le miré a la cara, bastante mala fama tenía yo ya en la región como para hablar con un desconocido. 

Fue él quien se dirigió a mí; “dame de beber” me pidió, y su voz, más clara que el agua que yo iba a buscar, y más profunda, me hizo estremecer. 

Él me pidió agua a mí, pero no era el agua del pozo lo que quería sino el agua turbia de mi vida disipada, de mi cansancio y mis errores, de mi locura y mi extravío. Estaba loco aquel extranjero. Sí, loco de amor, supe después, y quería ser correspondido.

Volví a verle dos años después de aquel dichoso encuentro; fue en el Gólgota, y estaba clavado a una cruz. Hasta allí lo seguí con las otras mujeres, y Él volvió a manifestar su sed, esta vez a todo el universo. “Tengo sed”, dijo, con la voz desgarrada, y estaba diciendo “ámame”, como aquel mediodía de sol implacable junto al pozo de Jacob.

Qué voy a darle yo, me dije entonces, cómo va a necesitar de mi amor un hombre como él. Mi amor manoseado, mi amor a ras de tierra, manchado de mentiras, traiciones y abandonos… 

Hoy ya sé la respuesta, y es definitiva. Él quiere nuestro amor, el tuyo, el mío, porque no mira si es pobre o limitado, si está lleno de excusas y egoísmos, nos ama como somos, y el que ama no mira las miserias de su amado, pues sabe que su amor cubrirá toda carencia, transformará al amado, porque el amor puede todo, perdona todo, soporta todo, sin límites.

Diciendo tengo sed desde la cruz, me volvía a pedir que le amara. Me miró y me sentí sola con él, de nuevo junto al pozo de Sicar...

Reflexiones tomadas de un texto mucho más largo en el blog Días de gracia.

3 comentarios:

  1. “dame de beber”
    Espéranos, Señor, junto al pozo del pacto, en la hora providencial que a cada uno le toca. Preséntate, inicia tú el diálogo, tú mendigo rico de la única agua viva. Aléjanos, poco a poco, de tantos deseos, de tantos amores efímeros que todavía nos distraen. Disipa la indiferencia, los prejuicios, las dudas y los temores; libera la fe. Ahonda en nosotros el vacío para que lo llenes de deseo. Ensancha nuestro corazón, inflámalo de esperanza. Da un nombre a esta sed que nos abrasa interiormente y que no sabemos llamarla con su verdadero nombre. Haz que nos adentremos en nosotros mismos, hasta el centro más secreto donde sólo llegas tú.
    A través de las duras piedras del orgullo, entre el fango de los falsos compromisos, por la arena de los rechazos, abre tú mismo un acceso a tu Santo Espíritu.
    El Señor te Bendiga, Pedro Donoso B

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  2. Señor y pastor tus ovejitas tienen sed pero nos falta el pastor para que nos conduzca a esa agua Ana Maria

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  3. Te Amo!, Mi Señor!... Gracias!, por Amarme!... Gracias!, por calmar mi sed, con TU AMOR!... Te Amo!...

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