La ermita de san Saturio está construida sobre las cuevas que habitó el santo en el siglo VI. En aquella época, cuando en España reinaban los visigodos, antes de la invasión musulmana, fueron muchos los que se retiraron a vivir como ermitaños en parajes agrestes y despoblados, dedicados a la oración silenciosa y a los trabajos humildes, cultivando verduras para alimentar los cuerpos y flores para alegrar los espíritus.