Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 27 de mayo de 2013

Poesía a la Virgen María


Al contemplar tu virginal semblante
que tanto gozo y devoción me inspira,
deja, Señora, que mi torpe lira
vibre de amor y tu hermosura cante.


En tu serena faz, un sol radiante
al refractar su luz, te envuelve y gira,
acaricia tu rostro y se retira
con majestuoso y divinal talante.

Quédate con nosotros en la tierra
hasta que Dios nos llame en raudo vuelo
a compartir tu celestial morada.

La Humanidad doliente a ti se aferra.
Concédenos la gracia de ir al Cielo,
Virgen, Madre de Dios, ¡Inmaculada!

José María Zandueta Munárriz (1915-2005)

1 comentario:

  1. Una madre no se cansa de esperar 'Como decirte que nos esperes' Tu no nos dejas de la mano'Que hariamos nosotros solos No nos dejes Madre Mia Ana

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