Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 26 de febrero de 2017

No andéis agobiados


Hoy es el domingo octavo del Tiempo Ordinario (ciclo "a"). En el evangelio seguimos profundizando en el Sermón de la Montaña, tal como hemos hecho los últimos domingos. Hoy, en concreto, el Señor nos invita a no andar agobiados por el mañana, ya que a cada día le basta su afán.

Parece que eso de la impaciencia, el agobio, las prisas y el estrés no es algo nuevo, por lo que Jesús nos invita a reflexionar sobre ello.

Nos preocupamos por muchas cosas que son buenas y necesarias: el trabajo, la salud, el cuidado de la casa, los hijos y los nietos, la política, la economía...

Jesús no dice que debamos olvidarnos de esas cosas ni que sean malas o innecesarias. Lo que él nos pide exactamente es: "Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura". Es decir, el reino de Dios viene primero y todo lo demás viene después.

Hemos de aprender a poner a Dios en primer lugar, a dar importancia a la oración, a los sacramentos, a la vida espiritual. Repito, no tenemos que olvidar las demás cosas ni desinteresarnos de ellas. Se trata de prioridades, de poner las cosas en orden. Nada más (y nada menos).

El Señor nos conceda ponerle a él en el lugar que le corresponde, tener clara nuestra jerarquía de valores y conservar la paz en todo momento. Amén.

He explicado este evangelio en la entrada titulada: "Miren los lirios del campo..."

Al Sermón de la montaña hemos dedicado varias entradas:

El sermón de la montaña (presentación general)
Las bienaventuranzas (domingo 4)
Estamos llamados a ser luz para el mundo (domingo 5)
Jesús es el cumplimiento del Antiguo Testamento (domingo 6)
Sed perfectos, como vuestro Padre celestial (domingo 7)

2 comentarios:

  1. Buenos días, Padre Eduardo, y a toda la Orden Religiosa de Carmelitas Descalzos, feliz semana.

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  2. Buenos días Padre Eduardo, así sea.
    Feliz domingo, que el Señor nos lo conceda.

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