Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 1 de febrero de 2017

Oraciones para la fiesta de la Presentación del Señor


Mañana se celebra la fiesta de la presentación del Señor en el templo de Jerusalén, a los cuarenta días de su nacimiento. Además, es la fiesta de la vida consagrada. He hablado de ambos temas en varias ocasiones y desde distintos puntos de vista. Les recuerdo algunas de las entradas, por si alguien tiene interés en profundizar en estos argumentos:

La presentación del Señor (historia y teología)

El Salvador llega con discreción y humildad (reflexión bíblica y espiritual)

Fiesta de la presentación del Señor en el templo de Jerusalén (oraciones para la jornada de la vida consagrada)

Formas de consagración en la Iglesia (vida monástica, canónigos regulares, órdenes mendicantes, congregaciones apostólicas e institutos seculares).

Fiesta de la presentación del Señor, la candelaria (tradiciones)

Vestir al Niño Dios (tradición mexicana con fotos)

Imágenes vestidas del Niño Jesús (fotos de algunos monasterios españoles)

Poesías para hoy (dos poemas de Góngora)

Presentación de Jesús en el Templo (poesías de Jacinto Verdaguer y Gerardo Diego)

Les presento las primeras oraciones de las vísperas bizantinas que esta tarde se rezarán en las iglesias ortodoxas.

Dinos, Simeón: ¿Quién es el que en el templo estás llevando en tus brazos con gran regocijo? ¿Hacia quién exclamas diciendo: Ahora yo he sido liberado, porque he visto a mi Salvador? Este es el nacido de la Virgen; este es el Verbo de Dios, que se encarnó por nosotros y salvó al hombre ¡Adorémosle! 

Recibe, Simeón, a quien Moisés anticipó y vio debajo de las nubes otorgando la Ley en el Sinaí; quien ahora se ha vuelto un bebé sujeto a la Ley. Este es quién habló por medio de la Ley. Este es aquel de quién hablaron los profetas, que se encarnó por nosotros y salvó al hombre, ¡Adorémosle!

¡Venid, salgamos al encuentro de Cristo, y con alabanzas divinas recibamos a aquel en quién Simeón vio su salvación! Este es el que David anunció. Este es aquél de quien hablaron los Profetas, que se encarnó por nosotros y habló por medio de la Ley ¡Adorémosle!

¡Que se abra hoy la puerta del cielo! Porque el que no tiene principio, el Verbo del Padre, tuvo un inicio temporal, sin despojarse de su divinidad. Pues siendo él un niño de cuarenta días fue presentado por la Virgen Madre en el templo y el sacerdote lo recibió en sus brazos. El siervo dijo a su maestro diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu salvador”. ¡Gloria a ti, que has venido para la salvación del mundo, gloria a ti!

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