Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 17 de noviembre de 2015

Los libros de los Macabeos


Durante toda esta semana, la primera lectura de la misa se toma de los dos libros de los Macabeos, que fueron escritos en el s. II a.C. Se sitúan en tiempo de la dominación griega y hablan de la lucha de los judíos para conseguir la libertad religiosa y política bajo la dirección de Judas Macabeo (el "martillo") y de sus parientes. El primero fue escrito en hebreo, pero solo se conserva la traducción griega. El segundo fue escrito directamente en griego. Hay un tercer y cuarto libro de los Macabeos que cuentan la persecución que sufrieron los judíos en Egipto bajo Ptolomeo IV Filopator (222-205 a.C.), aunque no son canónicos, por lo que no están recogidos en la Biblia.

El objetivo de estos libros es testimoniar las pruebas que sufrió Israel por querer imitar a los paganos, que se convirtieron en perseguidores de los que querían mantenerse fieles a la fe de sus padres. Por amor a Yahvé y a su Ley, los creyentes sufrieron todo tipo de persecuciones y muchos prefirieron morir antes que pecar, esperando en la resurrección de los muertos y en el juicio de Dios. 

Aunque los creyentes eran pocos y sus enemigos muchos y más fuertes, lograron vencer con la ayuda del Señor y conquistaron su libertad e independencia frente a los extranjeros. 

La fiesta de Janucá o "de las luces" (que este año se celebra del 6 al 13 de diciembre y que he explicado aquí y aquí) celebra que el 25 del mes hebreo de Kislev del año 165 a.C. se volvió a consagrar el templo de Jerusalén y se encendió nuevamente la menorá, el candelabro de siete brazos que ardía de día y de noche en el Templo. A pesar de que buscaron aceite en toda la ciudad, no pudieron encontrar más que una pequeña jarra de aceite, en cantidad suficiente para encender el candelabro durante un solo día. Sin embargo, aquel aceite fue suficiente para mantenerlo encendido durante ocho.

Desde entonces, los judíos celebran cada año el levantamiento de sus antepasados contra sus opresores, la victoria sobre los enemigos y la posterior dedicación del templo, con referencia explícita al milagro del aceite y de la menorá.

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