Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 16 de enero de 2013

Diálogo en la intimidad de Nazaret

- Y entoncés Jonás cayó al mar...
- ¿Y entonces qué, padre?
- Y entonces se lo tragó una ballena...
Los ojos del Niño, cinco o seis años, se redondean por el asombro, haciendo los coros a la boca, abierta en un "¡oh!" silencioso.
- ¿Y entonces?


Una figura grácil aparece detrás del Niño, llevando platos y copas. Una chispa juguetona ilumina los ojos de José, y continúa, mirando de reojo a María.
- Y entonces, la madre de la ballena le dijo... ¡No juegues con la comida, hijo, y termina de una vez!
La risa de María, cascabeles, arroyos, pura alegría sonora, contagia a José, y Jesús se vuelve a mirar a Su Madre.
- Madre, ¿has oído la historia de Jonás? ¡Se lo tragó una ballena!
María besa en la cabeza, entre los rizos morenos, a ambos, y les dice con una sonrisa:
- Hora de tragar, como la ballena. Anda, Hijo, ayúdame a poner la mesa.


Este texto tan tierno no es mío, lo he tomado de aquí.

4 comentarios:

  1. Qué ternura de escena y qué alegría se respera en la Familia, si nos pudiésemos contagiar... Isabel

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  2. Es un relaato precioso que te hace sonreir e imaginar como sería la realidad. Ha sido un regalo esta mañana de sosiego y paz. Gracias

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  3. Padre Eduardo,siempre me sorprende con algo diferente y
    nuevo.El relato es lindísimo y como dice piladio,me ha
    disparado una sonrisa que no se va. Gracias. Betania.

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  4. El relato es precioso. Gracias por enviarnos estas cosas tan bonitas. Sagrario.

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