Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 24 de julio de 2018

La peste del siglo XXI


En la Cuba de mediados del siglo XX había una minoría corrupta que acaparaba el poder y la economía. Muchos saludaron el populismo de Fidel Castro, convencidos de que su revolución sería la salvación para el pueblo. Fidel prometía que trabajaría para conseguir la igualdad y para defender la dignidad de los pobres, pero en realidad lo único que quería establecer era “la dictadura del proletariado”, eliminando a todos los que no se sometieran.

En la Venezuela de finales del siglo XX la situación era parecida. Muchos estaban cansados de la corrupción de unos pocos gobernantes y se echaron en los brazos de Hugo Chavez, confiados en que él sería el mesías salvador de su pueblo. Sus promesas eran similares a las de Castro y sus intenciones, también.

Con el dinero de los petrodólares y del narcotráfico, Chávez apoyó las candidaturas de izquierda en los distintos países latinoamericanos, haciéndose amigo y valedor de Lula da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.… pero también de otros caudillos de dictaduras musulmanas como Sadam Husein en Irak, Muamar el Gadafi en Libia… y apoyando decididamente a las FARC en Colombia y a otros movimientos revolucionarios armados. En España apoyó también al movimiento de izquierda anticapitalista que desembocó en la fundación de Podemos.

Los castristas, chavistas y sus amigos han sembrado la sociedad de odio. El discurso de todos ellos es similar: los culpables de todo lo malo son los imperialistas de Estados unidos, los empresarios, la oligarquía, los burgueses, la “casta”, los “pelucones”, los “fascistas”, los “antirrevolucionarios”, los “enemigos del pueblo”… mientras que ellos son los únicos justos y buenos, por lo que hay que estar “con ellos o contra ellos”.

Otras cosas que les unen son su control sobre los medios de comunicación, para poder manipular mejor las conciencias, y su despiadada lucha contra la Iglesia católica, con falsas denuncias y acusaciones contra sus ministros, así como con la creación de grupos que realicen actos violentos contra los templos, amedrentando a los creyentes para que no los frecuenten.

Invito a ver este vídeo a todos los que quieran conocer la historia reciente de Venezuela (y de los otros grupos chavistas en distintos países, especialmente de la Nicaragua de Ortega).

Soy consciente de que con esta entrada algunos se enfadarán conmigo, pero no puedo callar ante el sufrimiento de tantas personas de Cuba, Venezuela y Nicaragua, a las que amo sinceramente y llevo en mi corazón.

2 comentarios:

  1. En Nicaragua, esas pretensiones no se van a dar. Porque Dios nuestro Padre Celestial tiene otra historia para mi país.

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