Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 14 de enero de 2017

Semana de oración por la unidad de los cristianos 2017


Del 18 al 25 de enero, como cada año desde 1908, tendrá lugar la semana de oración por la unidad de los cristianos. En algunos lugares del hemisferio sur (como Uruguay y Paraguay), ahora están en las vacaciones de verano, por lo que la aplazan a la semana de Pentecostés.

El lema de este año es: «Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia».

El texto bíblico de este año (2Cor 5,14-20) subraya que la reconciliación es un don de Dios destinado a toda la creación: «Porque sin tomar en cuenta los pecados de la humanidad, Dios hizo la paz con el mundo por medio de Cristo y a nosotros nos ha confiado ese mensaje de paz» (v.19). 

Como consecuencia de la acción de Dios, la persona que ha sido reconciliada en Cristo está llamada a su vez a proclamar esta reconciliación con palabras y obras: «El amor de Cristo nos apremia» (v.14). «Somos, pues, embajadores de Cristo y es como si Dios mismo os exhortara sirviéndose de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que hagáis las paces con Dios» (v.20). 

El texto pone de relieve que esta reconciliación no se da sin sacrificio: Jesús entregó su vida, murió por todos. Los embajadores de la reconciliación están llamados, en su nombre, a dar su vida de forma parecida. Ya no viven para sí mismos; viven para aquel que por ellos murió.

El amor de Cristo nos apremia a orar, pero también a ir más allá de nuestras oraciones por la unidad entre los cristianos. Las Iglesias y las congregaciones necesitan el don de la reconciliación con Dios como fuente de vida. Pero aún más, lo necesitan para su testimonio común ante el mundo: «Te pido que todos vivan unidos. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros. De este modo el mundo creerá que tú me has enviado» (Jn 17,21).

El mundo necesita embajadores de reconciliación que rompan barreras, construyan puentes, hagan la paz, abran puertas a nuevas formas de vida en el nombre de aquel que nos reconcilió con Dios, Jesucristo. Su Espíritu Santo nos conduce por el camino de la reconciliación en su nombre.

Oremos: Dios de bondad y Padre del cielo, hemos escuchado tu Palabra de la reconciliación contigo por medio de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Por la fuerza del Espíritu Santo transforma nuestros corazones de piedra. Ayúdanos a ser ministros de reconciliación y a sanar las divisiones en nuestras Iglesias para que podamos servirte mejor como instrumentos de tu paz en el mundo. Amén.

Desde 1975, los materiales se preparan cada año en un país distinto. Este año han sido preparados en Alemania. Pueden consultar el libro con los distintos materiales en este enlace.

Si lo desean, también pueden consultar las entradas de este blog en los años anteriores, con sus lemas correspondientes, en estos enlaces:

2013: ¿Qué exige el Señor de nosotros?

2014: ¿Es que Cristo está dividido?

2015: Jesús le dice: "Dame de beber"

2016: Destinados a proclamar las grandezas del Señor

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